Albrecht von Wallestein 
 Albrecht von Wallestein. Fuente: Wikicomons

Wallestein nació un 24 de septiembre de 1583 en el seno de una familia de baja nobleza de Bohemia. Su educación  corrió a cargo de luteranos y protestantes de diversa índole, lo que le permitió estar en contacto con el mundo protestante desde una temprana edad. Sin embargo, en un futuro y debido a la fama de este general, la Compañía de Jesús divulgaría el bulo de que Albrecht se había educado bajo su tutela. Ante la falta de caudales de su familia, Wallestein decidió enrolarse en el ejército del emperador Rodolfo II y durante su formación y entrenamiento entraría en contacto con los jesuitas que le lograron convertir al catolicismo en 1604.

En 1608 y a petición de un amigo jesuita, Albrecht se casaría con Lucrecia Von Ladek. Esta viuda no había engendrado hijo alguno con su anterior marido y sus posesiones en ese caso pasarían a manos de sus parientes protestantes lo que no interesaba a la Compañía de Jesús. Su matrimonio duraría hasta 1614 cuando Lucrecia murió y todas sus posesiones pasaron a Wallestein que en el año 1623 se volvería a casar con María Isabel Teresa Catalina, ganando gran fortuna que usaría para formar su ejército. Sobre el carácter de Wallestein, decir que era un hombre muy estricto, místico y con habituales ataques de ira. En su juventud, había azotado a uno de sus criados hasta la muerte. Este carácter le enfrentaría con toda la Corte de Viena y con el propio Fernando de Estiria, futuro Fernando II. Sin embargo, las capacidades militares que demostró Wallestein reforzaron su posición a ojos del emperador, pues este sabía que debía contar con un ejército fuerte bajo un mando capaz.

Situación de Europa con la Guerra de los Treinta años. Fuente: Wikicomons
Situación de Europa con la Guerra de los Treinta años. Fuente: Wikicomons

En aquellos años no existía un ejército unido para el Imperio, por lo que la posición del emperador dependía de los apoyos con los que contará. La llegada de Wallestein cambió por completo esta situación. El caudillo militar concedía patentes de reclutamiento a diversos terratenientes que se comprometían a reclutar y equipar un ejército que sería financiado por el dinero del emperador. En caso de que la corona imperial no pudiera hacerse cargo de esto, sería Wallestein quien pagará a sus hombres mediante un complejo sistema de préstamos bancarios. A cambió de que Wallestein se encargará del sueldo de sus hombres, el emperador le concedería cientos de títulos y terrenos que se habían expropiado a los nobles protestantes. De este modo, Wallestein asumió tal cantidad de potestades que se pudo igualar al Emperador, ganándose muchos enemigos por ello. Incluso fue nombrado caballero de la Orden del Toisón de Oro.

El ejército de Wallestein alcanzó cotas de más de 30.000 hombres, algunos hablan de 100.000 pero se cree que es una exageración de la época. El núcleo de infantería lo componían los piqueros y mosqueteros pero la reforma que Wallestein introdujo en la caballería permitió que esta recuperara su papel predominante sobre el campo de batalla. Dividió a sus unidades montadas en diversos escuadrones: carabineros y coraceros. Los primeros eran caballería ligera diseñada para acercarse al enemigo y hostigarle con fuego de mosquete para luego retirarse rápidamente. Los coraceros portaban armadura pesada y espadas y lanzas para una carga de caballería pesada. Hay que destacar las múltiples nacionalidades que poblaban este ejército, sin embargo Wallestein supo contener los revanchismo territoriales al nombras oficiales de toda nacionalidad y oficio, que lograban calmar y controlar a sus hombres. Wallestein ha sido reconocido como uno de los primeros hombres que supo dominar la logística militar, obligando en cada pueblo y ciudad por el que pasarán a que sus hombres fueran alimentados y resguardados por los ciudadanos de esos lugares.

Fuente: Wikicomons
Fuente: Wikicomons

El ejército de Wallestein destacó en la campaña contra el “Rey del Invierno” o Federico del Palatinado. Este hombre había tratado de hacerse con el poder de Bohemia pero su ejército protestante fue derrotado en la batalla de Montaña Blanca donde los nombres de Tilly, conocido como el monje con armadura, y Wallestein resonaron en el campo de batalla. El primero por sus ingeniosas tácticas de caballería y el segundo por las de caballería. Ambos generales lograron con el paso de los años que el número de enemigos de Fernando II se redujera considerablemente. Sin embargo, el ejército de Wallestein no dejaba de servir a su señor y no al emperador y cuando este comenzó a desobedecer las órdenes imperiales la situación empeoró. Fernando decidió retirar del mando a Wallestein y enviarlo lejos de sus hombres, este se recluyó en Jicin, capital de su ducado de Friedland. En su palacio se rodeó de todo tipo de objetos místicos que emulaban la magnificencia de un rey, lo que permitió a sus enemigos volver a acusarle de querer hacerse con la corona Imperial.

El ejército imperial fue comandado por Tilly pero este murió y con la entrada de los suecos al mando de su rey Gustavo Adolfo, conocido como El León del Norte, la balanza se posicionó a favor de los protestantes. Fernando tuvo que reinstaurar al generalísimo en su puesto y este condujo sus tropas contra Gustavo en Lützen. Aunque se la suele considerar una victoria sueca, la muerte de Gustavo Adolfo al frente de su caballería marcaría la futura derrota de los suecos a manos de Wallestein. La llegada de una fuerza española junto con Wallestein puso en fuga a los suecos en Nördlingen. De nuevo el caudillo militar se hacía con gran poder y reputación. Sin embargo, su rechazo a que el heredero de la corona imperial tomará bajo su mando alguna unidad volvió a reabrir la brecha entre Emperador y Caudillo militar.

Muerte de Gustavo Adolfo
Muerte de Gustavo Adolfo

Wallestein trató de mediar entre las fuerzas protestantes y las imperiales pero las sospechas de que pudiera aliarse con los primeros hicieron que Fernando II le quitará el poder militar. Wallestein huyó a Cheb para reunirse con las fuerzas suecas que quedaban en territorio de los Habsburgo. Allí fue asesinado un 25 de febrero por un grupo de oficiales enviados por el Emperador. Acabó así sus días el genio militar austriaco que logró ganar muchas batallas y sobre todo revolucionó un ejército austriaco que en los años por venir sería el único sustento firme de la corona imperial austriaca.

Fuentes:

  • BASSET R. (2018) “Por Dios y por el káiser, el Ejército imperial austriaco 1619-1918”. Desperta Ferro Ediciones. Madrid.
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