Un 5 de julio de 1879, nace José Millán Terreros, apodado cariñosamente “pepito”. Era el segundo hijo de José Millán Astray y de Pilar Terreros Segade. De su madre casi no encontramos referencia alguna mientras que de su padre si podemos conocer más con detalle su carácter y la forma en la que influyó a su hijo, tanto como para hacerle cambiar sus apellidos. Sobre sus tres hermanas, reseñar que la mayor se llamaba Pilar y las dos pequeñas eran Peregrina y Rosita. Está última es muy conocida ya que fue una famosa escritora al igual que lo fue su padre.

Cuando “pepito” nació en la Coruña, su padre era director de la prisión de la ciudad. Esto significa que toda la familia vivía dentro del presidio, por lo que los presos hacían labores domésticas dentro de la vivienda de Astray. Algunos de sus cuidadores eran hombres pertenecientes a clases bajas y marginadas, lo que permitió a Pepito conocer mejor estos submundos. Habiendo crecido rodeado de la peor “chusma” Astray no tendría problemas en un futuro para lidiar con los reclutas de la legión, habiendo sido muchos reclutados de las cárceles y barrios más pobres. El general Silva en su obra, explica que el carácter afable y cariñoso de su padre, que contribuyó a que Astray se preocupara por los más desfavorecidos así como que fuera especialmente sensible con las injusticias sociales. En el año 1894,  José Millán Terreros ingresa en la academia militar de infantería a la edad de 14 años. El primer destino de Astray serán las Filipinas.

La situación que se encuentra Astray en Manila la compara con la que se encontró al llegar a Melilla años después durante las guerras de Marruecos: Una ciudad sitiada, con una población asustada por la proximidad del enemigo y que ve en los soldados españoles verdaderos salvadores. Astray queda a las órdenes de Díaz Matón, cuya columna de 200 hombres debe marchar sobre la población de Noveleta. Para lograr este objetivo, deben cruzar un pequeño río que le dejaba en una carretera directa al pueblo. Sin embargo, al llegar se encuentran con el rio cortado y muchos guerrilleros filipinos protegiendo la posición. Este fue el bautismo de fuego para Astray y los oficiales quedaron impresionados con su actuación.

Del tiempo que queda en Filipinas destaca el momento en el que tuvo que asegurar el pueblo de San Rafael, con tan solo 20 cazadores a su mando frente a 2000 filipinos. Mientras se ve sitiado, envía un comunicado de su situación y les informa de que no necesita refuerzos, terminando con esta frase: “me encuentro muy contento de tener ocasión de demostrar el valor de nuestros cazadores”. En junio de 1897 se informa a Millán Astray de que causa baja en su regimiento para volver a la Península a reincorporarse a sus estudios superiores.

Imagen de un adulto Millán Astray. Fuente: Wikicomons

Su siguiente destino fue la guerra de Marruecos, donde la falta de tropas especializadas en combate colonial le demostró que debía de crearse un cuerpo militar de asalto formado por voluntarios extranjeros a ser posibles europeos. El motivo de no querer reclutar a los indígenas era que ya existía un cuerpo de Regulares conformado por los mismos y que era más común que estos pudieran unirse a las filas enemigas por cercanía.

La idea se basaba en el reclutamiento de extranjeros y españoles de forma voluntaria proponiendo unas condiciones bastante buenas para la época. El cuerpo buscaría ser una fuerza de choque, liberando a los reclutas forzosos de las tareas más peligrosas y sangrientas para las cuales no estaban bien entrenados. La inspiración para el cuerpo de legionarios parte de tres fuentes: los viejos tercios de los Austrias que combatieron en Flandes; la Legión extranjera de Francia y el Bushido japonés o camino del Samurái. Luis Togores lo explica de este modo: “Sintetiza en el recién nacido Tercio de Extranjeros los valores del soldado al servicio de los Austrias, tan bien retratados en algunas obras cervantinas, la concepción de la vida de pre-fascismo futurista, el sentido de honor y la actitud ante la muerte del Bushido y la eficacia en la guerra moderna del legionario francés”.

Cartel de propaganda de la Legión. Fuente: Web la Legión

Aparte de esto, Astray diseño una serie de protocolos como el saludo o el uniforme así como el apelativo “caballero legionario” para dotar al cuerpo de un misticismo único.  Uno de los principales apoyos para Astray fue Francisco Franco Bahamonde, que dirigió la primera bandera del Tercio de extranjeros. El Tercio no tardó en destacar como una fuerza de élite, logrando que todo el territorio colonial español quedará pacificado a base de violentos asaltos. Astray siempre encabezaba la vanguardia por lo que fue común que fuera herido llegando a perder un brazo, un ojo y sufriendo, desde ese momento, terribles secuelas físicas.

Franco y Astray vestidos como legionarios. Fuente: Wikicomons

Sería retirado a la reserva durante la II República ya que su avanzada edad y sus mutilaciones en combate no le permitían combatir. Se dedicó a viajar por toda Latinoamérica invitado por los diferentes gobiernos. Durante la Guerra Civil no recibió mando militar alguno pero sus labores al frente de la radio y del gabinete de propagando hicieron una labor fundamental para el asentamiento del régimen autocrático de Franco. La última gran labor de Astray fue organizar el cuerpo de mutilados de guerra, pues hasta este momento, estos soldados no eran atendidos por ninguna entidad pública.

Sobre el supuesto enfrentamiento entre Millán Astray y Unamuno ocurrido, el 20 de septiembre de 1936, en el claustro de la Universidad de Salamanca. El profesor Molinos  cree que el incidente ocurrido en la universidad de Salamanca no fue más allá de una discusión entre dos hombres muy marcados por su tiempo y carácter: “Es imposible reconstruir las palabras de Unamuno porque, aunque el acto se retransmitió por la radio, el rector habló sin micrófono y no se registró su intervención”. El famoso “muera la intelectualidad traidora” de Astray no fue, según él y según Luis Togores, una alusión al deseo de acabar con el intelectualismo sino con las ideas del bando contrario. Según esta versión, ambos se despidieron a la salida y continuaron con sus vidas a pesar de que Unamuno se vio sorprendido pues sus palabras tuvieron más repercusión de la que él imaginaba y fue insultado y amenazado en sus círculos sociales.

Montaje que representa a Unamuno y Astray. Fuente: Wikicomons

Sin duda, Astray es un personaje histórico muy controvertido y que causa debate. Sus labores en las guerras coloniales fueron encomiables y necesarias para sostener un viejo Imperio en declive. Sin embargo, su filosofía de combate, de la que la Legión es un reflejo, se puede considerar como extremadamente arriesgada y brutal. Nadie puede negar del mismo modo, que su labor publicista y propagandística es la de un genio pues sabía cómo venderse y como vender a sus soldados. Por muchos años que pasen, José Millán Astray seguirá siendo motivo de estudio.

Fuentes: 

MILLÁN ASTRAY J. La Legión, Editorial de la Legión, Cádiz, 1922.

MOLINO S. Lo que Unamuno nunca le dijo a Millán Astray, Zaragoza, 2008.

RODRÍGUEZ JIMÉNEZ J.L. Una unidad militar en los orígenes del fascismo en España: la legión, presente en Pasado y Memoria. Revista de Historia Contemporánea 5, Alicante. 2006.

SILVA. El General Millán Astray (1ª ed.) Editorial AHR, Barcelona, 1956.

TOGORES L. Milán Astray, Legionario (Ed. Biblioteca de la Guerra Civil),  Barcelona, Planeta de Agostini, 2003.