Si hay algo de lo que los irlandeses se sienten orgullosos es de sus pubs y de sus pintas de cerveza. El registro arqueológico parece corroborar la tradición cervecera del país con unos restos extraños. Se trata de un Fulacht y algunas hipótesis apuntaban a que servía para elaborar cerveza hace unos 3500 años. Este tipo de evidencia arqueológica no era una excepción. De hecho es bastante común encontrarlo en yacimientos del país del Arpa y el trébol donde hay documentados unos 6000 por toda la isla.

Qué es un Fulacht Fiadh

Un Fulacht Fiadh, en gaélico oquedad,  es una especie de caja de madera rectangular enterrada en el suelo y que suele encontrarse cerca de cauces de ríos y rodeada de piedras de gran tamaño. Conforme se extrae el barro que llena el Fulacht comienzan a  aparecer restos de madera y piedras con evidencias de haber sido expuestas a altas temperaturas, apareciendo algunas de ellas fracturadas.  Parece ser que, según las evidencias arqueológicas, servía para hervir agua pero ¿hervir agua para qué?

Desde los años 50 del pasado siglo se han llevado a cabo trabajos de Arqueología experimental para tratar de encontrar la funcionalidad de este objeto siendo las teorías más apoyadas:

 Servían para cocinar: calentaban agua con piedras para hervir trozos de carne. El principal problema es que los experimentos realizados consiguieron hervir la carne pero necesitaban horas para trozos minúsculos.

  • Servían como saunas: otra teoría apunta a que se usarían como sauna-bañera con un sentido ritual.
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Servían para hervir cereal: mezclaban trigo, cebada y otros cereales en agua caliente produciendo una especie de cerveza primitiva. Esta teoría es la más moderna y la que mayor trascendencia ha tenido.

En 2007 los arqueólogos Billy Quinn y Declan Moore llevaron a cabo el experimento de elaborar cerveza en un Fulacht construido por ellos mismos. Enterraron una caja de madera que rellenaron con agua hirviendo a base de piedras. El siguiente paso fue añadir al agua malta de cebada que en poco tiempo se convirtió en una especie de mosto. Con este brebaje llenaron réplicas de recipientes de la edad del bronce, añadieron levadura y lo dejaron fermentar durante tres días.

Tras el experimento venía la comprobación. ¿Te hubieras atrevido a probarlo? Lo que obtuvieron fue un líquido de color cobre con un fuerte sabor a ahumado. Según los protagonistas el sabor, bastante fuerte y amargo, no tenía mucho que ver con el sabor habitual al de la cerveza de hoy en día.

El experimento fue publicado en la revista Archaeology Ireland. Pese a ello, aún hoy en día la utilidad de los Fulacht Fiadh sigue siendo un enigma pues no contamos con evidencias suficientes para establecer con exactitud la función de estos recipientes.  Como dice el propio Quinn, “los Fulacht  Fiadh pudieron ser multifuncionales como lo son hoy en día nuestras cocinas donde preparamos diferentes comidas”.

Se puede creer que se trata efectivamente del origen de la buena cerveza negra irlandesa. Puede que lo sea o que no, pero estaría bien estar “disfrutando de este zumo de cereales desde hace más de 3500 años”.

Vía Blog personal de Declan MooreImágenes cedidas por Declan Moore