Entrevista. Rocío Carmona: "El autocuidado implica una mirada más profunda y amable con uno mismo"
Fotomontaje: María Pérez

Desde VAVEL Libros hemos tenido la oportunidad de entrevistar a Rocío Carmona, quien además de periodista y experta en autoconocimiento, es escritora de novelas best-sellers como La gramática del amor y El corazón de Hannah.

Rocío Carmona es la editora del libro que está convirtiéndose en todo un referente en su ámbito: El libro del autocuidado, de la doctora Jennifer Ashton.  Ashton es la principal corresponsal médica de la cadena ABC News, así como especialista médica certificada y nutricionista en el ámbito de la obstetricia y la ginecología, y en medicina de la obesidad. Además de ser una experta en salud y una cara conocida de la televisión de Estados Unidos, así como educadora y autora, tiene una columna mensual en la revista Cosmopolitan: "Pregúntale a la Dra. Ashton".

Jennifer Ashton | Foto: Michael Benabib
Jennifer Ashton | Foto: Michael Benabib

P: Cuando pensamos en la palabra “autocuidado”, normalmente se nos viene a la mente actividades como una sesión de peluquería y manicura, tratamientos de spa… Sin embargo, la propia autora confiesa que, una vez que terminó todos los retos que se propuso, entendió que cuidarnos no es algo meramente estético, sino que va mucho más allá. Usted, como editora de la obra, ¿cómo cree que El libro del autocuidado logra cambiar en el lector la percepción que se tiene del autocuidado?

R: Hay mucha confusión con el término. Cuando hablamos de autocuidado, pensamos sobre todo en la autoindulgencia y algo muy relacionado con el consumismo: comprarse una crema, unas sales de baño especiales… Y al leer este libro, se puede entender que el autocuidado va mucho más allá. Es un concepto que implica una mirada más profunda y más amable hacia uno mismo. Creo que está muy relacionado con el autoconocimiento, el poderse mirar y poderse reconocer cuáles son nuestras necesidades auténticas. Además, creo que al tratarse la autora de este libro una médica que lleva mucho tiempo trabajando con mujeres, al terminarlo nos encontramos con una mirada mucho más profunda desde el punto de vista de la ciencia. Por ejemplo, ¿qué pequeños gestos son aquellos que pueden marcar una diferencia en nuestra calidad de vida? Y eso va mucho más allá de esos momentos de placer efímeros que puede ser comer un trozo de chocolate y llamarlo “autocuidado”.

P: La doctora Jennifer Ashton comienza el año con el reto del mes sin alcohol. En la tercera semana de enero sin probar una gota de alcohol y viéndose mejor el cutis, el vientre más plano, disfrutando más de la comida y de la compañía, se plantea una pregunta interesante: se pregunta si bebía porque le gustaba el sabor del vino o del tequila o si realmente se trataba de una reacción automática en eventos sociales. ¿Cree que existe de manera latente una cierta presión social a consumir alcohol de forma programada en casi cualquier tipo evento?

R: Desde luego. Y es algo que hacemos de forma muy inconsciente. A mí el libro en concreto me ha ayudado mucho por leer toda la ciencia que hay detrás. Cuando uno habla de beber menos o bajar la ingesta de alcohol, normalmente te tachan de aguafiestas. Pero, si miras al detalle qué incidencias tiene el alcohol incluso en pequeñas cantidades en la salud, encuentras que hay una gran relación entre el consumo regular de alcohol y el cáncer de mama. Además, formamos parte de una cultura que tiende mucho a la celebración y entendemos automáticamente que esa celebración implica que haya una bebida alcohólica.

Yo he hecho todos los retos y lo pude experimentar. No es que beba muchísimo, pero sí que es cierto que en un contexto social en el que decido no beber, sí noté esa presión social. Creo que este capítulo puede ayudarnos a reflexionar mucho acerca de ello y también acerca de la cantidad que bebemos. Nos parece que tomamos una copa, pero realmente la cantidad que nos están sirviendo es mucho mayor de lo recomendado. Es interesante tener toda la información al respecto para poder tomar decisiones más conscientes y menos automatizadas. Tenemos muy interiorizado el beber en cualquier tipo de evento. Pero, cuando estás un mes sin probar el alcohol (como el reto del libro), te das cuenta de que no te hace falta. Al no estar afectado tu sistema nervioso por una copa, puedes estar mucho más presente y disfrutar más de la compañía.

P: La autora del libro anuncia el reto en el programa de televisión en el que trabaja, Good Morning America, y a través de sus redes sociales anima a sus seguidores a que se le unan al reto. A lo largo del libro y en reiteradas ocasiones, Ashton comenta que sus seguidores están entusiasmados con participar en los retos mensuales. ¿Piensa que ese sentimiento de estar cumpliendo retos “en comunidad” puede facilitar cumplir los objetivos? Algo así como hacer deporte con un amigo.

R: Yo creo que sí. Las circunstancias que estamos viviendo están haciendo que nos demos cuenta de lo importante que es lo social y el apoyo de una comunidad. Cuando una persona está haciendo un cambio, yo veo especialmente útil compartirlo porque algunas personas van a respetar ese reto y vas a estar más centrado en el objetivo. Yo creo que ayuda muchísimo. Eso fue lo que a ella (Jennifer Ashton) la acabó impulsando: compartir el reto y darse cuenta de la repercusión que esto tenía en el público.

Jennifer Ashton con El libro del autocuidado | Foto: @drjashton
Jennifer Ashton con El libro del autocuidado | Foto: @drjashton

P: En febrero, Jennifer Ashton comienza el reto de las flexiones y planchas y ha aumentado el número de personas que se ha unido al proyecto de la doctora, a pesar de que este es quizás uno de los retos más duros. Quizás se deba a que la propia autora afirma que todo el mundo, independientemente de su edad, complexión física o su fuerza, puede hacer una flexión, ya que hay muchas formas de hacerlas y es algo que apenas conlleva unos momentos al día. Es decir, no tenemos excusas. Como experta en autoconocimiento, ¿qué aconsejaría para todos aquellos que se excusan en la falta de tiempo para no empezar a cuidarse?

R: No es que nos falte el tiempo, tenemos que mirar nuestras prioridades. El tiempo lo creamos nosotros. Cuando tenemos una prioridad real, encontramos nuestro tiempo para hacerlo. Lo usamos como excusa, pero es muy interesante mirar qué hay detrás de la falta de tiempo. Normalmente lo que hay es una falta de compromiso o algo mucho más profundo. Puede que tengamos una resistencia por algún motivo a hacer ese gesto que nos puede ayudar a estar mejor. Estas situaciones son muy interesantes como punto de partida para conocerse mejor… No simplemente aceptar el hecho automático de “no tengo tiempo”.

A mí el reto de las flexiones y las planchas me resultó difícil porque yo suelo hacer otro tipo de ejercicios, como caminar o el yoga. Pero son poquísimos minutos al día. Mi truco fue colocarme la esterilla de yoga al lado de la cama, de manera que era lo primero con lo que tropezaba al levantarme. Ya solo era cuestión de hacerlas. Siempre encuentras la manera de hacer algo si existe una motivación real. No creo que funcione si la motivación es externa. Creo que esto está muy relacionado con el autoconocimiento… mirar qué hay detrás. Si yo estoy haciendo dieta y no me está funcionando, quizás tengo que revisar los motivos por los que la estoy haciendo. ¿La estoy haciendo para verme bien y mejorar mi salud o lo estoy haciendo para parecer más delgada, que la gente me vea bien, hacerme fotos bonitas…? Normalmente las cosas no funcionan cuando las motivaciones son externas y es entonces cuando empezamos a encontrar excusas.

P: Eso que comenta está muy relacionado con el siguiente reto de El libro del autocuidado. Es en el mes de la meditación cuando nos paramos a pensar en que cuidarse uno mismo no es solo algo físico: mens sana in corpore sano. Cuando la autora comienza a meditar, siente menos estrés, menos hambre… y el tráfico de camino al trabajo lo afronta en modo zen. Jennifer Ashton describe esta práctica de una forma muy bonita: “meditar es crear amor propio”. ¿Es la meditación uno de los pilares fundamentales del autocuidado?

R: Para mí es una técnica muy interesante para empezar. Al final cada uno encuentra la técnica que le resulta mejor, pero es tan evidente el beneficio que uno siente al hacerlo, aunque sean solamente diez minutos al día, que me parece una puerta muy buena para entrar en el mundo del autocuidado. La meditación tiene muchos beneficios que ya ha probado la ciencia. Las personas que lo hacen por primera vez cuentan un bienestar, una sensación de concentración y de conexión con uno mismo. Cuando uno medita, uno puede despejar esos caminos de pensamiento que están creando caos en la mente. Y se puede conectar de verdad con la propia esencia, con el cuerpo, con la mente y con el espíritu. Es en ese momento cuando estamos conectados cuando nos sentimos realmente bien. Si tuviera que elegir alguno de los retos del libro, sin duda la meditación estaría entre ellos.

P: Para alguien que quiere meditar y no sabe por dónde empezar, ¿qué le aconsejaría?

R: Tenemos que pensar que la meditación es algo tan sencillo como cerrar los ojos en un lugar tranquilo y poner atención en la respiración. Nada más que eso. No se trata de dejar la mente en blanco porque de nuevo nos estamos poniendo una autoexigencia. Somos seres que piensan y es imposible dejar de pensar. Lo que sí podemos hacer es vivir esos pensamientos de otra manera y convertirnos en los observadores de nuestros pensamientos. Eso lo podemos hacer a través de la respiración y con una actitud amable y de escucha.

Además, la semana que viene la editorial Diana va a lanzar una aplicación de meditación y mindfullness completamente gratuita y que se encuentra disponible en todos los dispositivos de Amazon, en los dispositivos de Alexa. Simplemente diciendo “Alexa, quiero meditar” o “Alexa, abre Diana” puedes entrar en las meditaciones gratuitas de voz por los mejores expertos en mindfullness que hay ahora mismo en España. También puedes descargarte en tu móvil la aplicación. Si alguien no ha meditado nunca, yo le recomiendo que empiece por ahí, por el curso de meditación de iniciación, que está disponible. Y a partir de ahí que se deje guiar. Tenemos meditaciones de Sergi Torres, Antonio José Larruy, de Verónica Blume, que también es especialista en yoga y meditación, de Andrés Martínez Asuero, que es la persona que introdujo el mindfullness en España.

P: En mayo, el mes de consumir menos carne y más verdura, la primera medida de Ashton es eliminar de su dieta la carne roja, pues según diversos estudios de varios países aumenta la probabilidad de contraer ciertas enfermedades, como el cáncer de mama y de colon. La escritora confiesa que se le hizo un poco duro renunciar a ciertos platos durante el reto, pero que también disfrutó probando verduras y legumbres nuevas y logrando que su dieta fuera más variada y equilibrada. ¿Es posible hacer que este tipo de decisiones saludables se conviertan en hábitos si nos lo proponemos? ¿Podemos educar nuestras propias costumbres?

R: El gusto, que nos parece algo muy natural y propio de cada uno, en realidad no es tal. Adaptamos el gusto a los patrones de alimentación que hemos aprendido en nuestra familia y esto son cosas que son difíciles de cambiar. Si en tu casa has aprendido que un día de celebración toca un dulce o que un momento bajo de estado de ánimo pasa por algo que tenga azúcar, este gesto, que normalmente has aprendido muy pequeño, lo vas a tener absolutamente internalizado. Pero se puede entrenar totalmente. Yo creo que una de las maneras de hacerlo es tratando de ponerle mucha conciencia a la hora de comer. Otra manera también es probar el reto que hace Jennifer, que por eso me gusta tanto este libro. Es un reto pequeño pero que en muy poco tiempo te permite notar el cambio. Tú puedes decidir que durante un mes no vas a comer la carne roja. Ahí vas a experimentar qué ocurre cuándo pasado ese mes vuelves a comer carne roja. Así que sí, yo soy optimista en este aspecto y lo he podido comprobar por mí misma.

A través de la conciencia y de la formación científica, se pueden construir nuevos hábitos. Yo creo que en este caso es hacerlo poco a poco y tratarnos a nosotros mismo como un reto científico. Cuando los científicos quieren probar algo, no introducen cinco variables. Introducen una cada vez para saber qué nos ha hecho sentir mejor.

 

P:  Personalmente, creo que el julio, es decir, el reto de más pasos, es el capítulo donde más se demuestra que no hay excusas y que para conseguir algo solo tenemos que proponérnoslo. Ashton se había propuesto caminar los 10.000 pasos diarios recomendados. En ese mes toma hasta cinco vuelos y, en vez de desaprovechar las horas muertas esperando a subir al avión, decide caminar por los aeropuertos para lograr su objetivo. Es un buen ejemplo de que, como dice el libro, no es cuestión de tener tiempo, sino de reajustar lo que hacemos con nuestro tiempo, ¿no cree?

R: Exacto. Hay que ser muy conscientes de que en cada momento estamos tomando decisiones. Nuestro cerebro muchas veces actúa con el piloto automático y esto es muy bueno, porque no podríamos estar todo el tiempo decidiendo todo. Pero en los ámbitos en los que queremos mejorar, recordarnos que sí que tenemos capacidad de decisión.

Con el caminar yo pensé que me iba a resultar dificilísimo poder introducir esta distancia porque parece mucho 10.000 pasos. Aunque es cuestión de ponerle conciencia al reto. Por ejemplo, puedo decidir que todas las llamadas telefónicas que tenga durante el día voy a hacerlas caminando, en movimiento. Y con ese pequeñito gesto que parece que no estoy haciendo nada, pues ya estoy añadiendo un montón de pasos al día. Somos seres con ingenio que cuando de verdad queremos lograr algo, siempre encontramos el camino. Se trata de no perder la motivación.

Aunque los restos son pequeños, yo que los he experimentado, he de decir que el resultado de todos ellos que uno nota en el cuerpo es espectacular. Creo que son muy inteligentes los retos que Jennifer Ashton ha elegido. Es tan evidente que te sientan muy bien todos estos retos que haces, que te motiva para seguir. Muchos cambios de los que empecé a hacer cuando leí el libro se han convertido en hábitos.

P: Proponernos moderar nuestro uso de la tecnología, como hizo Jennifer Ashton en agosto, puede resultarnos difícil si trabajamos con el teléfono o con el ordenador. Aunque es casi imposible vivir alejado de Internet en nuestros días, ya que el avance científico y tecnológico es imparable, ¿cuándo debemos empezar a pensar que tenemos un problema con la tecnología? ¿Cuál cree que son los límites entre un uso adecuado y una adicción?

R: Es difícil verlo la persona que lo está sufriendo. Nosotros podemos ver señales de alarma y hay maneras muy prácticas, como ponerse un contador en el teléfono del número de horas de uso. Y esto ya es un dato objetivo. Uno puede empezar a pensar que tiene un problema cuando el uso de la tecnología empieza a interferir en su vida personal y empieza a tener consecuencias en sus relaciones o en su salud. Si, por ejemplo, estamos teniendo problemas para dormir, si nos levantamos por la mañana antes de hora y empezamos a mirar los correos electrónicos pendientes… Quizás estamos perdiendo tiempo de calidad.  

El Libro del autocuidado | Foto: Editorial Diana
El Libro del autocuidado | Foto: Editorial Diana

P: La autora comienza el mes de septiembre confiada en que el reto que afrontaba sería más fácil que los demás: consumir menos azúcar. No le preocupaba caer en la tentación de comer dulces, pues no se consideraba golosa. Sin embargo, este es el primer reto en el que fracasa. No puede evitar caer varias veces en la tentación del azúcar y comer galletas, media tableta de chocolate, un helado, donuts… La doctora lo atribuye al efecto de privación. ¿Considera usted que muchas personas fracasan en sus retos, una dieta con más verdura, un mes sin alcohol, un mes con menos azúcar… por este factor psicológico?

R: Totalmente. De nuevo yo aquí revisaría la motivación. Parece que cuando sucede esto es como si alguien nos lo hubiera prohibido, como si no viniera de nosotros mismos esa decisión. Si realmente tenemos una motivación interna sana, vamos a desactivar esta excusa. Yo creo que lo que sucede con el azúcar es que es una sustancia adictiva.

Yo tampoco tomo azúcar con el té ni añado azúcar al yogur. No tomo azúcar. Pero si prestas un poco de atención a las etiquetas y a los productos que comes, te das cuenta de que el azúcar está en todas partes. Lo que sucede cuando uno la retira, es que provoca un mono increíble. Hay que pasar por este periodo y una vez superado, el organismo se tranquiliza y ya no te la pide. Hay que asumir que, si uno decide dejar el azúcar, vas a tener un efecto rebote en el que el cuerpo te va a pedir dulce.

Luego también hay una cosa psicológica con el azúcar y es que cuando tenemos necesidad de consumir azúcar, estamos buscando una dulzura en nuestro trato hacia nosotros mismos o en las relaciones con los demás. A lo mejor estamos necesitando poner un poco de dulzor en la vida y que nos venga de una sustancia como el azúcar.

P: Ese mono que menciona hace que este sea quizá uno de los retos más duros del libro. De hecho, este es el primer mes en el que fracasa y tiene que extender el reto hasta octubre. Sin embargo, le sirve para aprender que es más adicta al azúcar de lo que ella realmente pensaba y utiliza el fracaso como una oportunidad para perseverar. ¿Qué importancia cree que tiene el fracaso en el autoconocimiento?

R: Me parece muy interesante. Todo aquello que nos remueva, nos saque de nuestro sitio, nos está dando una información. En el caso del autocuidado, y me encanta que la autora lo explique, podemos llegar a caer en la trampa del perfeccionismo. Jugártelo al todo o al nada hace que se pierda la motivación. En general, como cultura, nosotros tenemos mala relación con el fracaso… nos cuesta, nos pone en un lugar poco cómodo y preferimos hacer cosas que se nos dan bien. Pero creo que este caso es una oportunidad muy buena para recordar que debemos tratarnos con amabilidad y con cariño. Debemos abandonar esta idea de perfección y de competición y adoptar una idea de amabilidad, cuidado, cariño… creo que esto es tan fundamental como todos los pequeños retos: tener una actitud de compasión con uno mismo, como si tratáramos a un buen amigo.

P: Además, este fracaso de Ashton parece ser un punto de inflexión en el libro, haciéndolo más humano, más real e incluso más empático con el lector, que seguro también ha experimentado esto en algún momento de su vida.

R: Estoy de acuerdo. Se siente como otra parte del libro a partir de que le pasa esto, se le ve más humana. Jennifer es una persona con una personalidad de tipo A, como ella misma dice. Una mujer que lo consigue todo, con mucho poder y energía: es doctora en una consulta privada, colabora en el programa de TV (Good Morning America), madre de dos hijos… Todos tenemos nuestros momentos de debilidad y vulnerabilidad, y eso hace mucho más interesante el libro.

P: Usted ha hecho todos los retos que se presentan en El Libro del autocuidado. ¿Cuál fue el más duro?

R: Para mí el del azúcar, igual que Jennifer Ashton. Pensé que no me costaría porque pensaba que lo tomaba muy ocasionalmente. Pero realmente pude notar el efecto retirada porque consumía alimentos que llevaban azúcar y yo no lo sabía. Cuando lo retiras totalmente, te da un ansia increíble… Tuve que pasar diez días muy malos. Sentía que me faltaba dulzura, yo lo llevé al lado emocional. Lo que hice fue utilizar alimentos que tienen dulzor natural: tomar calabaza, buscar frutas más dulces…

Este y el reto del cardio fueron los dos que más me costaron, porque con el cardio tenía que encontrar momentos más largos durante el día. Pero esto ya lo he solucionado desde que voy en bicicleta a todas partes.

P: Usted es escritora, periodista, editora y experta en autoconocimiento. ¿Qué ha supuesto para usted editar El libro del autocuidado? ¿Cómo ha sido el proceso?

R: Para mí fue muy interesante. Yo descubrí a Jennifer Ashton a través de las redes sociales. Es una mujer que para mí es un referente en temas de salud y salud de la mujer. Es una divulgadora de toda esta temática que me interesa. Me llegó a las manos el libro y para mí fue muy excitante porque pensé: “Qué buena oportunidad de poder hablar de esto que estoy sintiendo desde hace tanto tiempo”. Además, me parecía muy bonito ofrecer un libro que tiene un formato atractivo a muchas mujeres y que a lo mejor va a ayudarlas a hacer estos pequeños gestos que no se permiten, porque las mujeres estamos tan entregadas al cuidado de los demás que a veces nos olvidamos de nosotras mismas.

Cuando me llega un libro, me gusta imaginarme en qué puede ayudar o transformar un poco la vida de las personas que lo reciban. Hasta ese momento, no había ningún libro que estuviera hablando específicamente de esto. No hay un libro que sea el referente del autocuidado en España, esperemos que lo sea el de la doctora Ashton.

Y luego, a mí me gustan mucho los libros que tienen una mezcla entre lo personal y la ciencia y los consejos. A mí me daba seguridad el hecho de que ella es doctora y tiene todos conocimientos y experiencia, pero también que ella estuviera contando ahí su historia con la que el lector se puede identificar.

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