Descubriendo la Sevilla de Bécquer
Retrato de Gustavo Adolfo Bécquer, de Valeriano Bécquer (1862) // Foto: Wikipedia

Iniciamos la ruta literaria en con el nacimiento del poeta (17 de febrero de 1836), en su casa natal, ubicada en la calle del Conde de Barajas nº 28. Aunque el edificio ha sido derribado y transformado, se luce una placa conmemorativa en la fachada. Diez días después de su nacimiento, Bécquer fue bautizado en la Parroquia de San Lorenzo, situada en el barrio con tal nombre.

Su padre murió en 1841 y su madre seis años más tarde. Mientras, Gustavo está estudiando náutica en el Colegio de San Telmo, una institución que estaba destinada a jóvenes nobles sin fortuna. Actualmente es la sede de la Presidencia de la Junta de Andalucía.

Bécquer realizó sus primeros estudios de la segunda enseñanza en el Colegio de San Francisco de Paula, a los catorce años, ya que se vio obligado a abandonar el Colegio de San Telmo al ser clausurado en 1847 por la entonces reina Isabel II. Ahora el Colegio de San Francisco de Paula está reformado y una clínica ocupa su lugar. Está ubicado en la calle Jesús del Gran Poder.

Una de sus tías recogió a Bécquer y a su hermano Valeriano cuando estos se quedaron huérfanos. La casa se localiza en la calle Potro nº 6, actualmente denominada Ana Orantes, donde también se puede apreciar una placa en la fachada.

Es entonces cuando el joven Bécquer de dieciocho años conoce a su primer amor: Julia Cabrera. Una muchacha del barrio sevillano de Santa Clara. La joven permaneció soltera toda su vida esperando a que Bécquer regresara de Madrid. Ella siempre tuvo noticia del estado, amoríos y corredurías del poeta a través de los familiares de él, sobre todo de un hermano suyo llamado Estanislao. A pesar de serle fiel de por vida, jamás volvieron a verse. Aunque sí es cierto que en los últimos días de Gustavo, el poeta exclamó entre delirios: ¡Julia! ¿Julia Cabrera?

En los meses anteriores a 1854, año de su marcha a la capital, Bécquer reside en la casa de su hermano Valeriano junto a la parroquia de San Vicente, en la calle Alfaqueque, esquina con Mendoza Ríos. Es su última residencia en Sevilla.

Gustavo Adolfo Bécquer murió a causa de una tuberculosis el 22 de diciembre de 1870, en Madrid, coincidiendo con un eclipse total de sol. En los días de su agonía, Bécquer pidió a su amigo el poeta Augusto Ferrán que quemase sus cartas y que publicasen su obra, pues tuvo el acertado presentimiento de que muerto sería más y mejor conocido que vivo.  También pidió que cuidaran de sus hijos. Las últimas palabras del poeta fueron “todo mortal”.

Fue enterrado al día siguiente en el nicho nº 470 del Patio del Cristo, en la Sacramental de San Lorenzo y San José, en Madrid. Más adelante, en 1913, los restos de los dos hermanos fueron trasladados a Sevilla, reposando primero en la antigua capilla de la Universidad y desde 1972, en la Iglesia de la Anunciación. El templo cuenta en su cripta con el Panteón de Sevillanos Ilustres, donde está enterrado el poeta junto con su hermano.

Sepulcro de los hermanos Bécquer en el Panteón de los Sevillanos Ilustres | Foto: juntadeandalucia.es
Sepulcro de los hermanos Bécquer en el Panteón de los Sevillanos Ilustres | Foto: juntadeandalucia.es

Es frecuente dejar notas, cartas y poesías anónimas a los pies de su sepulcro. Parece ser entonces, que el poeta sevillano se equivocó cuando, en la rima LXXIII, escribió: ¡Dios mío, qué solos se quedan los muertos!”, ya que su tumba siempre se encuentra repleta de flores frescas y poemas expresando la admiración hacia el poeta.

Nuestra próxima parada se encuentra en el Convento de Santa Inés, situado en la calle Doña María Coronel, en el centro de la ciudad, cerca de la Plaza de San Pedro.

En el muro de enfrente del coro bajo, ubicado a los pies de la nave central, nos encontramos con el popular órgano, uno de los más antiguos de Sevilla, que el poeta inmortalizó en la leyenda “Maese Pérez el Organista”. La leyenda trata sobre un fenómeno paranormal: el organista de la Catedral,  Maese Pérez, tras su muerte, volvería el día de nochebuena al Convento de Santa Inés, donde estaba su hija, para tocar el órgano.

En el Museo de Bellas Artes de Sevilla (Plaza del Museo) encontramos el famoso retrato de Gustavo Adolfo Bécquer, en la primera planta, sala XII, dedicada a la pintura sevillana del siglo XIX.

El retrato fue realizado por su hermano Valeriano en 1862, año de la marcha del pintor a Madrid. Se considera como una de las obras capitales de la pintura romántica española y como uno de los mejores retratos realizados en su época en Europa. Incluso ilustró durante muchos años el ya desaparecido billete de cien pesetas.El poeta, con actitud elegante, tiene una mirada llena de emoción que conecta directamente con la del espectador. Valeriano retrata el gesto de Bécquer condensando todos los aspectos del Romanticismo: ímpetu, melancolía, ironía, pasión y exaltada idealización.

Es sabido que el joven Bécquer frecuentaba con sus amigos la Taberna de las Escobas. Está situada en la calle Álvarez Quintero nº 62, a escasos metros de la Catedral de Sevilla.

En el Parque María Luisa se halla la Glorieta de Bécquer, la más famosa de este parque, situado frente a la plaza de España. Creada en 1910, descansa bajo un impresionante ciprés que cubre y da sombra a todo el recinto. Está compuesta por el busto del poeta en un pedestal, basado en el retrato realizado por su hermano Valeriano. Detrás encontramos tres figuras femeninas de mármol acostadas en un banco: el “amor ilusionado”, el “amor poseído” y el “amor perdido”, que representan la rima X, “El amor que pasa”. Junto a ellas hay dos figuras en bronce yacente que representan “el amor herido”, y la otra es de un joven Cupido que “hiere” de amor.

Glorieta de Bécquer ubicada en el Parque María Luisa | Foto: juntadeandalucia.es
Glorieta de Bécquer ubicada en el Parque María Luisa | Foto: juntadeandalucia.es

La obra se debe al diseño del escultor marchenero Lorenzo Coullaut Valera. Con la colaboración del arquitecto Juan Talavera y Heredia y del escultor Bechini, que se encargó de esculpir en mármol blanco la maqueta, el monumento fue inaugurado en 1911. Esta estatua es referente nacional del estilo y época romántica.

 

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