Mercedes Benz Fashion Week Madrid
Foto: Alba Guijarro

El ir y venir de modelos, los portatrajes y maletas que no paraban de entrar por la puerta giratoria del Pabellón 14.1 de Ifema, los diseñadores con un café en la mano y un cigarro en el otro para intentar sobrellevar las horas de sueño… Comenzaba así la Madrid Fashion Week.

Ana Locking era la encargada de abrir la tanda de desfiles en Ifema, ya que en la versión off de esta edición se encargó de abrirlo García Madrid. Ana Locking nos enseña una estética mezclada con Luis XVI y Daft Punk, creando un híbrido neofuturista.

Esta edición ha sido sobria en diseño, ya que las creaciones nos han aportado un algo que ya habíamos visto antes en pasarela, eso sí, cada diseñador con su propia identidad, tal y como vemos en Agatha Ruiz de la Prada, que siempre nos da ese chute de color y vitalidad que tanto le caracteriza.

El toque distinto de esta Fashion Week viene de la mano de Brain&Beast, que nos trae el mundo drag a las pasarelas. Desde la superposición sin límites de prendas hasta el trabajo de patchwork. Además, nos consideramos súper fans de las camisetas y sudaderas con homenajes a Einstein, Freud y a Stephen Hawking. Lo que nos trajeron fue como si de una temporada de American Horror Story tratase sobre la pasarela. Cuerpos no normativos y figuras totalmente fuera de la estética que estamos acostumbrados a ver.

Beatriz Peñalver nos llevó totalmente al campo bereber, donde nos presentaba Nómada. El Zaghareet, que es el sonido característico en la cultura árabe para mostrar alegría, se mezclaba con una técnica de luces que te hacía recrearte en el mundo árabe. Los colores naranjas que nos trae Beatriz son una magia que rompe con lo que estamos acostumbrados a ver en Otoño/Invierno.

Inuñez nos trae la parte naif de esta temporada. Invitadas perfectas con unos cortes extraordinarios envuelto en un ambiente que lo creaba Carlota Mad con su guitarra y su voz, creando una sensación mágica en el ambiente.

Para acabar, Malne ponía la guinda al pastel con un homenaje a Grace Jones. Nos invadía el concepto de la noche del París de los años ochenta donde las prendas de hombre se convierten en una prenda femenina y que queda súper sexy. Un fundido en negro que hace brillar aún más con colores como el rojo, fucsia y texturas de pailletes.  “No es que la mujer Malne sea fuerte, es que las mujeres son muy fuertes”.

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