El pasado 23 de septiembre se cumplieron cuatro décadas del fallecimiento de Ricardo Eliécer Neftalí Reyes Basoalto, nombre de pila del conocidísimo Pablo Neruda. Aprovechando dicho aniversario, en Libros VAVEL nos adentramos en la figura del, considerado por el gran García Márquez,  «el más grande poeta del siglo XX en cualquier idioma».

Su muerte está rodeada de un halo de interrogaciones; si bien en las biografías aparece que pereció de cáncer de próstata, se sospecha que pudo ser alguien relacionado con el entorno de Pinochet el responsable de su muerte mediante una inyección letal.

Su producción literaria es extensa y no por ello menos espectacular. Tiene un estilo particular, cuidado e infinitamente sensitivo con el fin de que el lector sienta que realmente se encuentra sumergido entre los paisajes y descripciones de sus poemas. Recibió el Premio Nobel de Liuteratura en 1971 y demás reconocimientos, no solo por lo que escribe si no por cómo lo expresa. La estética formal de Neruda es reseñable, lo que hace de sus versos verdaderos placeres para quien los degusta.

Gran parte de sus obras cuentan con una atmósfera ideológica y patriótica, y es que Neruda participó activamente en la vida política de Chile, pero no es en su poesía comprometida en lo que vamos a fijarnos. Si Neruda es reconocido mundialmente es, en gran parte, por sus versos amorosos: he aquí el gran ejemplo de que la poesía es, ciertamente, ajena al paso de los tiempos.

20 poemas, 100 sonetos, una canción desesperada y los versos de un capitán      

He aquí tres obras que rebosan amor, sensibilidad y dolor por los cuatro costados; pobre de aquel que no lloró con su poema XX. Quizá si todo el mundo se parase a leer algunos poemas del inmortal Neruda, la sociedad sería un poco mejor. Es realmente impactante la capacidad del escritor chileno para conseguir que el lector empatice con su obra. Sin duda, estamos ante un ejemplo del arte puesto al servicio de la literatura.

Mientras que sus “Cien sonetos de amor” están dedicados a su esposa Matilde, “Veinte poemas de amor y una canción desesperada” tiene como objeto amoroso una mujer irreal que Neruda consiguió uniendo características femeninas que reunían los amores de su juventud. Sin embargo, no por ello posee menos belleza. A menudo Neruda sitúa sus versos en paisajes naturales, nocturnos, bellos, lugares ideales para llorar por una antigua amada o para lamentarse de la marcha de su compañera.

“Puedo escribir los versos más tristes esta noche…”

“Los versos del capitán” contiene, por otro lado, distintas partes. Alguna de ellas es dedicada a sus tierras chilenas, aunque siempre con pinceladas de amor, ternura y nostalgia sobre sus versos.

La parte amorosa de esta obra es realmente espectacular, por lo que destacaremos algunas de sus más bellas estrofas:

“Quítame el pan si quieres,

quítame el aire, pero

no me quites tu risa.”

'Tu risa', 1952

“Pero no amo tus pies

sino porque anduvieron

sobre la tierra y sobre

el viento y sobre el agua,

hasta que me encontraron.”

'Tus pies', 1952

Joaquín Sabina, admirador del poeta, pronunció en uno de sus conciertos: “¡Viva San Pablo Neruda!”.