La vida de Mikel Alonso (Tolosa, mayo 1980) ha corrido en el mismo flujo que el caudal del agua, que aún careciendo de forma sabe adaptarse con sencillez y orden. Creció en el barrio jugando con dos jerseys como palos soñando con ser Satústregui, López Ufarte o Arconada, héroes de San Sebastián en 1982. Hacía sus fantasías realidad con su padre – Perico Alonso – al ver los “golazos” en VHS en casa como recordatorio de sus hazañas. Años más tarde, Toshack daba forma a sus sueños. “Juega como sabes”, le decía, hasta que casi sale campeón en 2003 con una generación dorada formada por Karpin, Kovacevic, Nihat o Xabi Alonso.

Una mala situación en San Sebastián le llevó a emigrar a Inglaterra, con Sammy Lee de la mano. Fue una vía de escape que tuvo fecha de caducidad. Tuvo que regresar a Zubieta y encontrar un nuevo destino, pues no contaba para Juanma Lillo. En Tenerife encontró lo que buscaba en “un deporte que me ha dado muchos malos momentos últimamente”.

Se siente un privilegiado al ver lo que hay a su alrededor, nunca un héroe. A pesar de jugar en dos países diferente y tener 32 años, asegura que le queda aún mucho por aprender. Ha regresado a casa tras jugar por segunda vez en Inglaterra. Mientras se relaja pescando muxarras con un amigo durante el fin de semana, busca una oportunidad entrenando por su cuenta en el Real Unión de Irún, gracias al entendimiento que guarda con Imanol Idiáquez.

PREGUNTA: Estás actualmente entrenando con el Real Unión de Irún para mantener la forma hasta encontrar nuevo equipo. ¿Por qué has escogido este equipo?

RESPUESTA: Está cerca de casa y conocía a Imanol Idiáquez, el entrenador. Hay un buen nivel y me gusta cómo trabaja Imanol y su grupo, creo que es un entrenador muy interesante. Está siendo un placer y me voy encontrando bien, a gusto. Ya se verá lo que sucede con mi futuro, pero no quería estar parado.

Mi padre (Perico Alonso) no daba muchos consejos pero lo que nos dijo caló bastante en Xabi Alonso y en mí: usar bien el interior, ir de verdad a por el balón... Tener un padre futbolista marca mucho P: ¿Qué hobbies tienes aparte del fútbol? ¿Qué te gusta hacer una vez terminas los entrenamientos, partidos…?

R:De todo. Me gustan los planes nuevos y diferentes, variar un poco. Rutina sí, pero la justa. Soy también muy de apuntarme a cursos, de estudiar. El día pasado estuve pescando con un amigo, por ejemplo. Hace mucho que no iba. Y saque un par de muxarras.

P: ¿Ser hijo de padre futbolista daña la carrera futbolística?

R:Supongo que tiene sus ventajas y también algún inconveniente. Mi padre no daba muchos consejos, pero intuyo que lo poco que nos dijo caló bastante hondo en nosotros. Usar bien el interior, ir de verdad a por el balón, la intensidad de cada entrenamiento. Tener un padre futbolista marca mucho, eso está claro. Aparte todos hemos sido centrocampistas.

P: ¿Recuerdas cuál fue el primer partido que viste de tu padre?

R:¿El primer partido de mi padre? Éramos demasiado pequeños. Con la Real tenía 1 o 2 años, con el Barcelona tenía 3 o 4 y al parecer mi madre me llevaba al Nou Camp a echarme la siesta de rigor. Mi primer recuerdo de verle fue en el Sabadell, y ya eran sus últimos años. Me acuerdo mucho más de los vídeos que aún conserva y nos poníamos mi hermano y yo en VHS, los de la época de la Real y del Barcelona. Nunca eran partidos completos, solo resúmenes. Era la época de la Real Campeona de Liga, la cinta del alirón en Gijón; lo cierto es que son unas cintas espectaculares y nos las poníamos a menudo. De vez en cuando aparecía mi padre y nos decía: “Mira que golazo metí en este partido”. Y nos reíamos, aunque la verdad es que metía unos goles muy buenos.

El primer recuerdo con balón es el de jugar en la calle con un par de jerseys en el suelo. Siempre sueñas con jugar en Primera pero lo ves tan lejos... un día llega P: Antiguoko fue tu primer equipo pero ¿cuál es el primer recuerdo que guardas con un balón? ¿Cuándo llegó ese primer contacto que te hizo pensar que te gustaría dedicarte al fútbol profesional?

R:El primer recuerdo con el balón es el de jugar en la calle, con un par de jerseys en el suelo. Son los momentos más auténticos, quieres ganar. Realmente siempre sueñas con jugar en un estadio abarrotado de gente, pero... lo ves tan lejos. Parece imposible. De repente un día llega.

P: Cuéntame las sensaciones del antes, durante y después de aquel 22 de abril de 2001 cuando debutó contra el Valladolid en Anoeta. ¿Qué te dijo Toshack?

R:No recuerdo muy bien que me dijo. Supongo que algo así como “juega como sabes”. Fue muy corto, apenas seis minutos, aunque se me hicieron muy largos. Estás un poco como flotando. El estadio está lleno, muy lleno para lo que estás acostumbrado. Recuerdo los mensajes de la gente después del debut. Las felicitaciones...

P: Darko Kovacevic, Xabi Alonso, Nihat, De Pedro, Karpin, Aranzábal… ¿Cómo se formó ese equipo, que impresiones tenían a principio de temporada…?

R:Estaba claro que había una química especial. Los jugadores se encontraban sin apenas mirarse. Había mucha precisión, era todo muy rápido y fluido. Las paredes, los controles. Kovacevic con Nihat se compenetraba bien, lo mismo Karpin con López-Rekarte y así, entre todos se fue formando una máquina muy engrasada. Había un ambiente de mucha competitividad dentro del equipo, y eso se respiraba en cada entrenamiento. Por ejemplo jugábamos a futbol tenis antes de los entrenamientos, para calentar, y ya ahí había unos piques muy grandes, antes de empezar el propio entrenamiento. Cabreos ya bien gordos. Fue un año de mucho nivel.

La Liga de 2003 no la ganamos pero en la celebración parecíamos campeones: fueron tres días de festejos P: ¿Cómo crees que hubiera cambiado la historia de la Real Sociedad de haberse consumado aquella liga de 2003?

R:Bueno, pues no lo sé. Aunque la celebración parecía que hubiésemos sido campeones. Fueron tres días de celebraciones, la ciudad estaba totalmente llena de azul y blanco, no cabía un alfiler por la calle. Fue muy emotivo. Fue una pena tenerlo tan cerca y no poder culminar un título que (por dificultad) hubiese sido increíble e histórico.

P: Tu punto y final con la Real Sociedad fue un tanto escabroso. Una alta ficha, no contaba con el respaldo del nuevo cuerpo técnico, una ley Concursal, un ERE que te dejó sin ficha…No es la mejor manera para decir adiós.

R:No, lo cierto es que no fue la mejor manera; pero de todo se aprende. A partir de ahí, comencé un itinerario que, para mí, ha sido muy satisfactorio.

P: Se marchó cedido al Bolton Wanderers. Llegó con el beneplácito de Sammy Lee, que fue destituido por Gary Megson a los dos meses de competición. Lesiones, desconfianza del técnico… ¿Cómo vivió esa etapa?

R:El Bolton tradicionalmente había optado por un fútbol muy directo, y Sammy Lee trataba de cambiar un poco ese estilo. Combinar más, elaborar un poco más que con Allardyce, con el cual se buscaban balones directos a Kevin Davies y buscar la segunda jugada. Muy inglés, pocos toques, vertical, intenso. Todo empezó un poco torcido, la gente de toda la vida del vestuario no estaba demasiado contenta con los cambios, los resultados no eran los esperados. El cambio no se hizo esperar. Entonces se fichó a Megson, un entrenador inglés de la vieja escuela que buscaba reinstaurar el equilibrio que en su día había dotado al equipo Allardyce. Con Sammy Lee jugué bastante, pero con Megson tuve menos oportunidades, aunque participé en algunos partidos importantes.

P: Nicolás Anelka, El Hadji Diouf, Iván Campo, Gary Cahill (ahora en el Chelsea), Al-Habsi… ¿Qué aprendió de sus compañeros en Inglaterra?

R:Anelka y Diouf eran jugadores muy individualistas. De estos jugadores que a veces parece que están jugando a básquet: cuando tienen el balón se paran, te encaran, se sienten muy cómodos en el uno contra uno porque son habilidosos y muy rápidos. Anelka era más callado, y Diouf era un cachondo. Con Iván estuve mucho tiempo; él era ya todo un veterano, y me contaba un montón de cosas interesantes sobre el club y sobre su pasado en España. Era todo un ídolo en el Reebook Stadium. Cahill llegó en diciembre y parecía que tenia dinamita en las piernas, era imposible rebasarlo. Muy muy rápido y potente. Al Habsi era muy buen tipo, muy disciplinado, y salvaba balones increíbles; estabas ya casi cantando el gol y él lo paraba. Era un equipo físicamente muy exigente. Había mucho uno contra uno, y la gente era muy rápida; llegué a un vestuario muy diferente a lo que estaba acostumbrado de la Real sociedad. Había un jamaicano, un alemán, un islandés, un suizo, un galés, un irlandés, un senegalés, uno de Angola, un israelí, varios franceses.,.. Creo que estábamos 12 ó 13 nacionalidades. En Zubieta, casi todos éramos de casa. Eso genera otro tipo de convivencia.

P: También compartió vestuario con Gary Speed, recientemente fallecido. ¿Cómo describirías su status en el equipo, cómo era como persona, veías que tendría futuro en los banquillos…?

R:Bueno, todo el mundo le quería. Era (no estoy seguro si lo era aquella época) el jugador que más partidos había jugado en la Premier. Tenía 40 años y se quedaba a hacer estiramientos y yoga, con una monitora de Yoga que teníamos allí... Se mantenía físicamente intacto. En el campo era un jugador sencillo, pero eficaz, un centrocampista de estos “box to box”. Y en el vestuario era amable con todo el mundo, un gentleman. La gente le quería y le escuchaba siempre. Era muy respetado. Se veía que podía entrenar claro. Con tantos partidos en la Premier, jugando todavía con su edad, no le veía yo alejado de los terrenos de juego al colgar las botas...

P: Cuando firmó por el Tenerife en 2009 declaró: “En Tenerife vivo una nueva oportunidad para reengancharme al fútbol, un deporte que me ha dado muchos malos momentos últimamente. Pero aquí he encontrado lo que buscaba”. ¿Qué sentías, qué te pasaba por la cabeza hasta entonces?

R: Acababa de salir de la Real, y a punto de cerrar el mercado de diciembre, me llama el Tenerife, Santiago Llorente. Sabía que el Tenerife estaba funcionando bien, y me encontré un grupo de trabajo increíble, gente con la que aprender, trabajar duro y disfrutar. Fue una maravilla empezar a trabajar con aquel grupo. Subimos a Primera, había un gran ambiente, jugábamos bien. Y la isla y su gente... es un lugar que te marca; después de esos dos años y medio, una segunda casa para mí.

P: El Tenerife descendió y te llamaron desde Inglaterra, el Charlton Athletic. ¿Cómo se gestó tu llegada?

R: Antes de acabar con el Tenerife, me llaman y considero que es una oportunidad interesante, algo distinto y me voy para allí. Era un proyecto nuevo. De hecho creo que fuimos uno de los equipos que más fichó de Europa en verano, con 15 ó 16 jugadores. Me incorporé más tarde que el resto porque con el Tenerife, la Liga había acabado mucho mas tarde. Antes de llegar, pude visitar también la ciudad deportiva y reunirme con el director deportivo y el propietario del club. Se estaba invirtiendo, las instalaciones estaban siendo renovadas después de un tiempo de problemas económicos. Estaba en la League One, pero hace pocos años había estado en la Premier. Eso se notaba, que era un sitio especial, un club histórico. Poco a poco lo ibas descubriendo.

El fútbol no es algo racional. Es como un fenómeno religioso. Cien mil personas en silencio con las manos en la cabeza, el corazón en un puño... es mejor no analizarlo P: ¿Fue difícil la aclimatación? ¿Quién te ayudó más en el club para que se sintiera cómodo?

R:Al principio me costó un poco; sin embargo, poco a poco, me fui sintiendo más a gusto. Es un club muy familiar, muy inglés. He tratado de ser una esponja todo el tiempo y adaptarme lo mejor posible. La manera de trabajar era un poco diferente y el juego también a como se juega en España. Tuve muy buenos compañeros como Bradley Pritchard, Johnnie Jackson, Rubén Bover, Mark Hughsie... buena gente. Por otro lado, cuando estás en un vestuario en el que todo sale (casi lo hemos ganado todo esta temporada), se respira otra cosa. Siempre es más fácil la alegría y el buen ambiente.

P: Has pasado por más de cinco ciudades como jugador del fútbol. ¿Te consideras un futbolista nómada?

R: Bueno, nómada no sé. Los últimos 5 años me ha tocado hacer muchas cajas.... Creo que no soy malo, adaptándome a nuevos lugares. Te abres un poco más. El hecho de cambiar no solo de vestuario, sino también de ciudad y de país, te da un poco de perspectiva. Conoces a gente nueva, nuevos estadios. He tenido también suerte con los sitios. Manchester, Tenerife, Londres; son lugares increíbles para vivir. La cultura futbolística también cambia depende donde estés. Te das cuenta de que cada club es un mundo, cada afición, la historia de los clubes.

P: El fútbol es sagrado, dice el “negro” Fontanarrosa. ¿Consideras que es el opio del pueblo, como diría Marx con la religión?

R: Bueno, la verdad es quien entiende lo del fútbol... Es todo un fenómeno social. Estaría bien ver que dicen los libros de historia del futuro sobre este fenómeno de masas, el poder de movilizar que tiene. No es algo racional, tiene algo emocional muy fuerte. Yo también he sido aficionado..... y sé que te vuelves un poco loco cuando tu equipo marca. Te late el corazón, te pones a correr (risas). Es mejor no analizarlo. Está claro que esta manera de convocar emociones, la puedes emparentar con algún fenómeno religioso.100000 personas en silencio con las manos juntas, en la cabeza, el jugador a punto de echar el penalti, el corazón en un puño...

Cuando miras a tu alrededor, te das cuentas que eres un privilegiado. Para mi héroe es aquel que se machaca para sacar su empresa o alguien que está ayudando en un centro de drogadictos P: Dijo Valdano en una entrevista que en la sociedad actual no hay más héroes que los deportistas. ¿Estás de acuerdo?

R:Cuando miras a tus amigos, a la gente de al lado, ves que lo tuyo es un privilegio, que tienes suerte. Para mi héroe es aquel que se machaca para sacar su empresa, para conseguir una subvención, aquel que está ayudando en un centro de inmigrantes o de drogadictos. Yo nunca he creído que el futbolista sea un héroe, ni muchísimo menos, solo alguien que le queda mucho por aprender.

P: Marcelo Bielsa no otorga entrevistas personales porque asegura que no se fía de los periodistas. ¿Cómo ves la situación del periodismo español? ¿Y qué diferencias encuentras con la prensa británica?

R: Yo creo que en España hay más morbo. Parece que no se puede hablar de nada, porque enseguida todo se critica y a veces surge un poco de miedo a hablar de cosas naturales en torno a la profesión. Es una pena, porque con otro clima, muchos futbolistas fantásticos hablarían con más naturalidad de cosas humanas, parte de cualquier profesión. Se naturalizaría un poco. Y eso sería bueno para todos. A mí me han puesto ese micrófono delante y lo único que piensas es “decir lo mínimo, ser políticamente correcto”… En Inglaterra, no hay ruedas de prensa ni tanto morbo durante la semana. A la gente le importa menos la vida personal del futbolista, lo que hace o deja de hacer. Es un poco más como el teatro. Nadie acude a los entrenamientos, nadie acude a los ensayos. A la gente, al espectador, solo le interesa el gran día de la función. Las ciudades deportivas están cerradas, ni aficionados, ni prensa. Solo los profesionales preparándose, ensayando para el gran día. Al aficionado inglés, yo diría que le importa menos lo que vaya a decir el jugador en general. Quiere verle jugar. En España nos encanta que los jugadores hablen, aunque siempre digan lo mismo. Eso sí, el que se sale un milímetro de la partitura, se gana todas las portadas.

P: Cuál crees que ha sido la motivación que ha propiciado para que en España tan solo se hable de Real Madrid y FC Barcelona?

R: Pues que ganan siempre y que tienen un tamaño (a todos los niveles) mucho mayor. Vamos a ver si esta brecha se agranda, se mantiene, o se hace más pequeña y hacia donde evoluciona esta tendencia.

P: ¿Qué tiene las divisiones inferiores del fútbol inglés que las haga más mágicas que la Premier League?

R: Realmente hay mucha intensidad. El ir y venir ese del fútbol inglés se acentúa un poco. Te encuentras con partidos muy abiertos. La gente físicamente tiene mucho nivel. Se busca un fútbol rápido, intenso. El fútbol español es menos físico, más técnico y sobre todo más táctico, posicional.

En España hay mucho morbo. A mi me ponían un micrófono y lo único que quieres decir es lo mínimo. En Inglaterra no hay tanto morbo durante la semana. Es un poco más como el teatro: nadie acude a los entrenamientos; al espectador solo le interesa el día de la función P: Si tuviera que decidir entre el fútbol español y el fútbol inglés, ¿qué escogerías?

R: Pues no lo sé. Me ha gustado jugar en Inglaterra. La organización y el nivel de profesionalismo que hay en el fútbol inglés no se pueden comparar a lo que te encuentras en España. El club de cada pueblo tiene un seguimiento y una afición increíble. En España hay muy buenos equipos y jugadores, pero es obvio que la fidelidad es menor.

P: ¿Qué radiografía haría de la actual Real Sociedad?

R: Un equipo joven y dinámico, con gente de calidad. Me encantan los nuevos y más jóvenes Pardo, Ilarra, Iñigo. Conozco de mi época a Bravo, Xabi Prieto, Mikel González, Aguierretxe. Y gente como Vela, el Chory, le pueden dar un plus en la zona de ataque. A mi es un equipo que me gusta la verdad, con mucho dinamismo, veloz y agresivo.

P: ¿Cuál ha sido el mejor entrenador/compañero/mejor jugador que has tenido y por qué?

R: Tengo un gran recuerdo de José Mari Amorrortu, él confió mucho en mi siempre. Era un hombre muy preparado, con experiencia, sabía tratar con la gente y ver las cosas con perspectiva. Confiaba mucho en la gente joven, tenía paciencia, y mucha pasión por el fútbol. Ha habido muchísimos más, pero también destacaría a Oltra (junto a Chema Sanz y Toño). Creo que en Tenerife consiguieron encandilar a la isla con su propuesta, con su manera de hacer. Si es verdad lo que se dice, que el entrenador sobre todo debe saber gestionar grupos, ellos lo hacían muy bien, mantenían la alegría, el entusiasmo, las ganas de trabajar, eran exigentes. Todo el mundo iba con muchas ganas a entrenar cada día; aparte de eso, la propuesta de juego, era muy atractiva. Exigente. En cuanto al mejor jugador que he jugado.... no sé, la verdad, Karpin, Nihat, Anelka, Nino.... ha habido muchos buenos.

P: Tanto su hermano como usted, guardan una inquietud vital que desarrollan con la lectura. ¿Quién le ha inculcado la importancia que esto conlleva?

R: Ni idea. Cada uno es como es. Supongo que es la educación, los padres, los amigos. En casa siempre se hizo hincapié en estudiar. Lo del fútbol no era algo con lo que uno podía contar, porque depende demasiado de la suerte. Ambos mantenemos nuestros amigos de toda la vida. Lees, comentas libros, películas. Con algunos, te pones a ver un partido, y se duermen a los 5 minutos.

P: Es licenciado en Económicas, estás estudiando Filosofía… Después del fútbol, ¿qué?

R: Pues es una buena pregunta. Cada vez me la hago más, pero supongo que la vida (como siempre) me irá conduciendo. No tengo un plan demasiado definido aún sobre lo que puedo hacer. Espero llevar bien esa transición.