Marlon Brando, el recuerdo de una leyenda
Marlon Brando / Fuente: zeleb

Marlon Brando ha sido una de las estrellas más icónicas del cine estadounidense. Aún hoy es recordado por su carácter excéntrico y su extraordinaria versatilidad teatral que ha dado pie a personajes tan memorables como Paul, Terry Malloy o Vito Corleone

Marlon Brando en sus diferentes papeles / Fuente: eCartelera
Marlon Brando en sus diferentes papeles / Fuente: eCartelera

Sin embargo, la biografía de este famoso actor se caracteriza por numerosas dificultades y escándalos mediáticos. Desde su nacimiento en Ohama, Brando tuvo que hacer frente a una dura vida familiar que lo marcaría para siempre. Tal y como algunos biógrafos explican: “Su madre era la responsable de la casa, que era un completo caos, y la policía la recogía borracha y desnuda para llevarla de vuelta a su hogar. Mientras, su padre era un comerciante dedicado a los pesticidas que viajaba constantemente, siempre sumido en el alcohol y en la ira. Ambos forjaron la personalidad de Brando.”

Por suerte, ese tipo de impedimentos no hicieron más que incrementar sus ganas de dedicarse al mundo del espectáculo. Brando hacía nacido para la improvisación, la apariencia y el disimulo. Tanto es así que su propia secretaria decía: “Si una mentira le es válida, Marlon no dirá la verdad"

No obstante, pese a lo que pueda parecer, su pretensión inicial era el teatro. Fue a Nueva York, donde estudió con Stelle Adler, una maestra de actores que se había formado con el célebre Stanislawski en Moscú.

Fuente: Pinterest
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Sus inicios fueron difíciles, Brando trabajó en lo que pudo (albañil, lavacopas, comerciante…) hasta que finalmente se encontró con Tenesse Williams y le convenció para que le diera el papel de Stanley Kowalski en Un tranvía llamado deseo. A partir de ahí su éxito comenzó a aumentar, optando a varios premios. Los tres años siguientes recibió otras tantas nominaciones por su actuación en Viva Zapata, Julio César y On the Waterfront (La ley del silencio). De hecho, por esta última actuación Brando ganó el Óscar de Hollywood.

No obstante, hay algo que caracteriza a Brando es su falta de interés en las convenciones de Hollywood. Siempre marcado por un carácter excéntrico, el actor seguía su propio criterio, dotando a sus personajes de su toque personal y llenándolos de vida.

A partir de entonces, comenzó una etapa de decadencia para Brando, que comenzó a descuidar su aspecto y ante el rechazo de la industria mediática se refugió en su propia isla personal en Tahití. 

No fue hasta principios de los setenta cuando a Brando se le presentó la oportunidad de interpretar al jefe de una familia mafiosa en El padrino, basado en una novela de Mario Puzo. Brando insistió mucho para este papel, llegando incluso a maquillarse él mismo antes de la prueba. Tanto es así que el director Francis Ford Coppola quedó impresionado por Brando caracterizado como Vito Corleone y tuvo que luchar por convencer a los productores para que aceptasen a Brando para este papel.

Marlon Brando como Vito Corleone  / Fuente: Pinterest
Marlon Brando como Vito Corleone / Fuente: Pinterest

Su brillante interpretación como Corleone le valió para recuperar su fama y ganar su segundo Óscar, que rechazó. De hecho, en vez de recoger su premio, Brando mandó a la ceremonia a una actriz estadounidense de origen indio llamada Sacheen Littlefeather, que se manifestó en contra del tratamiento que recibía su pueblo en las películas de Hollywood y por los acontecimientos que ocurrían por aquel entonces en Wounded Knee.

A partir de entonces Brando participa en grandes y esporádicas películas como El último tango en París o Apocalypse Now, en todas aprovechando su extraordinario talento y su popularidad para incrementar su sueldo. Específicamente, el actor es bien conocido por los 4 millones de dólares que cobró por diez minutos de aparición en pantalla en la película Superman de 1978.

Otro aspecto destacado de la vida del actor fueron sus constantes amoríos, que lo llevaron a casarse al menos tres veces y tener hasta once hijos. "Perseguí a mujeres para maquillar lo que mi madre nunca pudo darme y por hacer daño a mi padre", decía él mismo, tras años de terapia. "Necesitaba tener el control para no sufrir", decía una de sus novias. Porque, al final, sus muchas amantes veían en él el dolor de un hombre hecho y derecho que no era más que el reflejo de aquel niño de Nebraska malherido.

Marlon Brando con Marilyn Monroe / Fuente: Pinterest
Marlon Brando con Marilyn Monroe / Fuente: Pinterest

El colofón de su vida fue catastrófico, propio de una vida llena de excentricidades. Y es que el artista gastó casi toda su fortuna para rescatar a su hijo de los trámites legales por inculpación de asesinato. Al final, Brando perdió casi todo el dinero que había acumulado en sus años de actor aunque lo que nunca llegó a renunciar fue su isla privada en Tahití, su refugio personal, del que cayó enamorado mientras rodaba una de sus películas en 1962, Rebelión a bordo.

Más allá de sus peripecias personales lo que está claro es que Brando fue indiscutiblemente un genio de la interpretación, y como otros tantos genios sufrió las consecuencias de una naturaleza tormentosa e imparable que le marcó desde su nacimiento en 1924 y que sigue siendo recordada, a través de sus personajes, casi cien años después.

 

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