Otro rostro del cine español que se marcha. La actriz española Chus Lampreave ha fallecido a los 85 años en el Hospital Torrecárdenas de Almería. Chus, que nació en 1930 en Madrid, deja tras su muerte numerosas interpretaciones en la gran pantalla y un recuerdo eterno de su gran carisma y personalidad en la interpretación y en su vida lejos de los sets de rodaje.

Una musa para Almodóvar

Su fama llegó en gran medida gracias a la confianza que el director manchego Pedro Amodóvar depositó en la actriz madrileña. El cineasta reconoció públicamente que la intérprete era "un Buster Keaton femenino". Por ello, en sus guiones siempre contaba con Chus para ejecutar muchas de las frases y escenas más recordadas de sus películas.

En Mujeres al borde de un ataque de nervios, Chus encarnó a una portera cotilla y testiga de Jehová que se ganó a espectadores y crítica. Otro ejemplo es su papel en otras películas de Pedro como La flor de mi secreto, en la que destacan sus enfrentamientos con la actriz Rossy de Palma o sus clases de literatura.

Decía Chus que su gran afición era la pintura. Ella reconoció en varias ocasiones que nunca quiso ser actriz, que no era su verdadera vocación lo de estar horas y horas delante de las cámaras. Sin embargo, su talento innato le llevó a protagonizar más de 80 producciones de cine y televisión que le convirtieron en una actriz de renombre en el panorama nacional, ganando incluso un Premio Goya a la mejor actriz de reparto por la película Belle Époque (1992), de Fernando Trueba.

Pero no solo de Almodóvar vivió Chus y la actriz también demostró sus capacidades para el cine en cintas como Amanece que no es poco, un largometraje que para Berlanga contó con el mejor reparto de la historia del cine español.

Otro de sus papeles más recordados se dio en Espérame en el cielo del director Antonio Mercero. Ahora, a buen seguro que muchos compañeros de profesión y amantes del cine que también se han marchado esperan arriba a uno de los nombres propios femeninos del cine español más queridos.