La mutilación genital femenina es, según la Organización Mundial de la Salud, la escisión total o parcial de los órganos genitales femeninos o cualquier otra lesión de los mismos por motivos no médicos. Esta práctica no aporta ningún beneficio a la salud de las mujeres ni de las niñas, sino todo lo contrario. Se pueden producir hemorragias graves y problemas urinarios que, posteriormente, pueden derivar en quistes, infecciones, complicaciones del parto y aumento del riesgo de muerte del recién nacido.

Esta se concentra en al menos 27 países de África y algunas zonas de Oriente Medio y Asia. Según datos de Naciones Unidas, más de 200 millones de mujeres y niñas vivas han sido sometidas a algún tipo de ablación genital. Además, se estima que en todo el mundo 3 millones de niñas sufren esta práctica cada año.

En 2016 el Parlamento Panafricano, como órgano de la Unión Africana, aprobó la iniciativa para prohibir la mutilación genital femenina en todo el continente africano. A pesar de esto, se siguió permitiendo en una treintena de países, entre ellos Sudán.

Tras el derrocamiento del dictador de Sudán Omar al Bashir, hace poco más de un año, la aprobación de una ley contra esta práctica constituye un paso fundamental en la transición hacia la democracia y el respeto a los derechos humanos básicos.

Sin embargo, no ha sido hasta el pasado 22 de abril de este año 2020, cuando el Gobierno de Sudán ha aprobado el borrador de la ley que prohíbe la mutilación genital femenina con una pena de hasta tres años de cárcel. Además, la clínica o centro sanitario que la realice puede perder su licencia de actividad.

El portavoz del primer ministro Abdalá Hamdok, Al Barag al Nazir, declaró que la ley será aprobada “a finales de esta semana o a principios de la próxima”, cuando está previsto que se reúnan el Consejo de Ministros y el Consejo Soberano, los dos principales órganos gobernantes de Sudán, que aún no dispone de un Parlamento.

La secretaria general de la ONG Silmyia, Siham Omar, aseguró que la ley es “insuficiente porque el castigo debe incluir a los padres que permiten que sus hijas sean sometidas a esta forma de violencia contra la mujer”. En torno al 90% de las mujeres sudanesas de entre 15 y 45 años han sido sometidas a algún tipo de ablación genital siendo este, según las Naciones Unidas, uno de los países en los que más se practica.

UNICEF, por su parte, ha celebrado la decisión del gobierno de la transición, alegando que es un gesto histórico.

Ahora las mujeres sudanesas esperan que esta ley sea respetada, al contrario que en Egipto, Etiopía e Indonesia, países en los que la ablación está prohibida por ley pero se sigue practicando de forma clandestina, a pesar de que las instituciones musulmanas y cristianas también se hayan posicionado en su contra.