David Martínez, la persona tras Rayden, es un mago de la palabra. Nadie las conoce más que él. Sabe dónde colocarlas, en el momento exacto, en el lugar exacto y con el significado preciso. Tiene esa creatividad para crear palabras, para hacer malabares, para cambiarlas a su antojo, creando joyas para estos momentos como ‘sinfinamiento’ o ser un ‘chapandemia’; pero también sabe cómo jugar con ellas para definir cualquier situación, sentimiento o pensamiento. Y con ella crea canciones, poemas y versos. Y en el camino, opina, reflexiona y expone sobre la vida. Y si a eso se le añade el cariño con el que trata a la música, hacen de David Martínez o Rayden una persona, musical y humana, excepcional.

El pasado jueves tuvimos la suerte de conectarnos vía Skype con él en una charla distendida y relajada llena de palabras. Charlamos sobre su último EP dedicado a La Casa de Papel, la serie del momento de Netflix y sobre Bogotá, su personaje favorito, que podría haberle dado voz a una de sus canciones en otro momento de sus vidas. Hablamos del ‘sinfinamiento’; de todas las actividades en las que ha participado y del valor de la música en tiempos de cuarentena y opinamos sobre qué será de ella en estos tiempos de incertidumbre. También hablamos de las palabras, del valor de ellas y de lo importante que es cuidarlas:                        

Pregunta:‌ ‌En‌ ‌esta‌ ‌cuarentena‌ ‌ha‌ ‌participado‌ ‌en‌ ‌el‌ ‌#YoMeQuedoEnCasaFestival‌ ‌o‌ ‌colaborado‌ ‌en‌ ‌el‌ ‌tema‌ ‌“Quiero‌ ‌abrazarte,‌ ‌cuando‌ ‌todo‌ ‌acabe”‌ ‌para‌ ‌#YoMeCorono‌ ‌con‌ ‌numerosos‌ ‌artistas.‌ ‌¿Cómo‌ ‌de‌ ‌importante‌ ‌cree‌ ‌que‌ ‌son‌ ‌este‌ ‌tipo‌ ‌de‌ ‌eventos‌ ‌y‌ ‌temas‌ ‌en‌ ‌estos‌ ‌momentos?‌ ‌ ‌

Respuesta:‌ ‌Creo‌ ‌que‌ ‌todo‌ ‌lo‌ ‌que‌ ‌podamos‌ ‌hacer‌ ‌para‌ ‌sumar,‌ ‌para‌ ‌que‌ ‌sea‌ ‌útil,‌ ‌es‌ ‌positivo.‌ ‌Propuestas‌ ‌como‌ ‌la‌ ‌de‌ ‌“Quiero‌ ‌abrazarte,‌ ‌cuando‌ ‌todo‌ ‌acabe”,‌ ‌que‌ ‌todo‌ ‌va‌ ‌destinado‌ ‌a‌ ‌#YoMeCorono,‌ ‌que‌ ‌es‌ ‌una‌ ‌asociación‌ ‌que‌ ‌está‌ ‌investigando‌ ‌para‌ ‌encontrar‌ ‌la‌ ‌vacuna‌ ‌del‌ ‌Covid.‌ ‌Lo‌ ‌único‌ ‌que‌ ‌podemos‌ ‌hacer‌ ‌es,‌ ‌eso.‌ ‌Coger‌ ‌mucha‌ ‌fuerza‌ ‌para‌ ‌cuando‌ ‌sí‌ ‌que‌ ‌se‌ ‌pueda‌ ‌ir‌ ‌de‌ ‌gira‌ ‌e‌ ‌intentar‌ ‌con‌ ‌nuestro‌ ‌arte‌ ‌poder‌ ‌ayudar,‌ ‌poder‌ ‌sumar,‌ ‌o‌ ‌incluso,‌ ‌poder,‌ ‌aunque‌ ‌no‌ ‌sea‌ ‌benéfico,‌ ‌generar‌ ‌refugio‌ ‌donde‌ ‌la‌ ‌gente‌ ‌se‌ ‌pueda‌ ‌abrigar,‌ ‌como‌ ‌son‌ ‌las‌ ‌canciones.‌ ‌ ‌

P:‌ ‌También,‌ ‌en‌ ‌plena‌ ‌cuarentena‌ ‌ha‌ ‌nacido‌ ‌su‌ ‌nuevo‌ ‌EP,‌ ‌dedicado‌ ‌a‌ ‌la‌ ‌serie‌ ‌del‌ ‌momento‌ ‌de‌ ‌Netflix,‌ ‌La‌ ‌Casa‌ ‌de‌ ‌Papel,‌ ‌que‌ ‌vio‌ ‌la‌ ‌luz‌ ‌el‌ ‌pasado‌ ‌13‌ ‌de‌ ‌abril.‌ ‌¿En‌ ‌qué‌ ‌momento‌ ‌uno‌ ‌termina‌ ‌de‌ ‌ver‌ ‌una‌ ‌serie,‌ ‌se‌ ‌levanta‌ ‌y‌ ‌dice‌ ‌“voy‌ ‌a‌ ‌dedicarle‌ ‌un‌ ‌tema”?‌ ‌

R:‌ ‌Esta‌ ‌idea‌ ‌me‌ ‌surgió‌ ‌desde‌ ‌la‌ ‌anterior‌ ‌temporada,‌ ‌desde‌ ‌la‌ ‌tercera.‌ ‌En‌ ‌primer‌ ‌instancia‌ ‌iba‌ ‌a‌ ‌ser‌ ‌sólo‌ ‌un‌ ‌tema,‌ ‌el‌ ‌de‌ ‌“No‌ ‌tengas‌ ‌miedo”,‌ ‌porque‌ ‌ese‌ ‌fue‌ ‌el‌ ‌que…‌ ‌Tampoco‌ ‌voy‌ ‌a‌ ‌soltar…‌ ‌Bueno,‌ ‌voy‌ ‌a‌ ‌soltar‌ ‌‌spoiler‌‌ ‌(risas)‌ ‌Al‌ ‌ver‌ ‌la‌ ‌escena‌ ‌de‌ ‌Tokio‌ ‌y‌ ‌Río‌ ‌en‌ ‌el‌ ‌Banco‌ ‌de‌ ‌España,‌ ‌cómo‌ ‌tiene‌ ‌ella‌ ‌las‌ ‌cosas‌ ‌escritas‌ ‌para‌ ‌darle‌ ‌el‌ ‌mensaje…‌ ‌Y‌ ‌dije:‌ ‌“¡Ostras!‌ ‌Qué‌ ‌bonito‌ ‌planteamiento‌ ‌en‌ ‌el‌ ‌que‌ ‌no‌ ‌hay‌ ‌una‌ ‌de‌ ‌las‌ ‌dos‌ ‌personas‌ ‌que‌ ‌sea‌ ‌tóxica.‌ ‌Sino‌ ‌que‌ ‌son‌ ‌los‌ ‌dos.‌ ‌Y‌ ‌que‌ ‌el‌ ‌plan‌ ‌“ni‌ ‌contigo‌ ‌ni‌ ‌sin‌ ‌ti”‌ ‌es‌ ‌en‌ ‌plan‌ ‌mal,‌ ‌los‌ ‌dos”.‌ ‌Y‌ ‌me‌ ‌pareció‌ ‌un‌ ‌buen‌ ‌punto‌ ‌de‌ ‌partida‌ ‌para‌ ‌poder‌ ‌crear‌ ‌una‌ ‌canción.‌ ‌Ya,‌ ‌cuando‌ ‌vi‌ ‌elementos‌ ‌como‌ ‌lo‌ ‌del‌ ‌‌“Boom,‌ ‌boom,‌ ‌ciao”‌,‌ ‌como‌ ‌lo‌ ‌de‌ ‌“Itaboy”‌,‌ ‌“Jarana”,‌ ‌pues‌ ‌dije:‌ ‌“¡Buah!‌ ‌Es‌ ‌que‌ ‌también‌ ‌podría‌ ‌hacer‌ ‌un‌ ‌tema‌ ‌competitivo‌ ‌que‌ ‌fuese‌ ‌“Jarana”‌ ‌o,‌ ‌para‌ ‌hablar‌ ‌de‌ ‌sexo‌ ‌‌“Boom,‌ ‌boom,‌ ‌ciao”‌”.‌ ‌Y‌ ‌así‌ ‌fue‌ ‌como‌ ‌iba‌ ‌a‌ ‌ser‌ ‌un‌ ‌EP‌ ‌de‌ ‌cuatro‌ ‌canciones.‌ ‌ ‌

Lo‌ ‌que‌ ‌pasa‌ ‌es‌ ‌que‌ ‌fui‌ ‌a‌ ‌Barcelona‌ ‌junto‌ ‌con‌ ‌otros‌ ‌artistas‌ ‌a‌ ‌hacer‌ ‌como‌ ‌un ‌campamento‌ ‌de‌ ‌música,‌ ‌y‌ ‌conocí‌ ‌a‌ ‌Nicole‌ ‌Zignago,‌ ‌que‌ ‌es‌ ‌una‌ ‌de‌ ‌las‌ ‌mayores‌ ‌letristas‌ ‌que‌ ‌hay‌ ‌ahora‌ ‌en‌ ‌el‌ ‌mundo.‌ ‌Es‌ ‌la‌ ‌que‌ ‌escribe‌ ‌la‌ ‌canción‌ ‌de‌ ‌“1,2,3”‌ ‌de‌ ‌Sofía‌ ‌Reyes,‌ ‌por‌ ‌ejemplo.‌ ‌Y‌ ‌nos‌ ‌dejaron‌ ‌jugar‌ ‌con‌ ‌música.‌ ‌E‌ ‌hicimos‌ ‌esta‌ ‌canción,‌ ‌que‌ ‌se‌ ‌iba‌ ‌a‌ ‌llamar‌ ‌“No‌ ‌me‌ ‌quiero‌ ‌enamorar”.‌ ‌Y‌ ‌pensaba‌ ‌que‌ ‌también‌ ‌tenía‌ ‌cabida‌ ‌en‌ ‌el‌ ‌EP,‌ ‌que‌ ‌reflejaba‌ ‌bien‌ ‌la‌ ‌relación‌ ‌que‌ ‌tienen‌ ‌Lisboa‌ ‌y‌ ‌El‌ ‌Profesor,‌ ‌y‌ ‌ya‌ ‌pues,‌ ‌un‌ ‌EP‌ ‌de‌ ‌cinco‌ ‌temas.‌ ‌Y‌ ‌al‌ ‌ver‌ ‌la‌ ‌cuarta‌ ‌temporada,‌ ‌vi‌ ‌lo‌ ‌de‌ ‌“Plan‌ ‌París”‌ ‌y‌ ‌llamé‌ ‌corriendo‌ ‌a‌ ‌la‌ ‌discográfica:‌ ‌“Hay‌ ‌que‌ ‌cambiar‌ ‌el‌ ‌nombre‌ ‌de‌ ‌“No‌ ‌me‌ ‌quiero‌ ‌enamorar”‌ ‌por‌ ‌ “Plan‌ ‌París””.‌ ‌ ‌

Me‌ ‌parecía‌ ‌una‌ ‌cosa‌ ‌muy‌ ‌desenfadada,‌ ‌también‌ ‌para‌ ‌regalar‌ ‌al‌ ‌público. Un ‌detalle‌ que‌ ‌no‌ ‌incluye‌ ‌ni‌ ‌el‌ ‌cuidado,‌ ‌ni‌ ‌la‌ ‌presión,‌ ‌ni‌ ‌todos‌ ‌los‌ ‌matices‌ ‌que‌ ‌conlleva‌ ‌un‌ ‌disco‌ ‌y‌ ‌que‌ ‌tampoco‌ ‌tenía‌ ‌cabida‌ ‌como‌ ‌disco.‌ ‌Era‌ ‌como‌ ‌una‌ ‌forma‌ ‌de‌ ‌hacer‌ ‌una‌ ‌maqueta‌ ‌y‌ ‌regalarla‌ ‌al‌ ‌público.‌ ‌ ‌

He‌ ‌conseguido‌ ‌que‌ ‌sea‌ ‌un‌ ‌trabajo‌ ‌audiovisual,‌ ‌donde‌ ‌cada‌ ‌tema‌ ‌va‌ ‌a‌ ‌tener‌ ‌videoclip.‌ La‌ ‌próxima‌ ‌semana‌ ‌saldrá‌ ‌el‌ ‌de‌ ‌“Jarana”‌ ‌y‌ ‌la‌ ‌siguiente‌ ‌saldrá‌ ‌el‌ ‌de‌ ‌“Plan‌ ‌París”.‌ ‌Y‌ ‌también‌ ‌he‌ ‌conseguido‌ ‌que‌ ‌la‌ ‌productora‌ ‌de‌ ‌La‌ ‌Casa‌ ‌de‌ ‌Papel‌ ‌sea‌ ‌la‌ ‌que‌ ‌vaya‌ ‌a‌ ‌producir‌ ‌este‌ ‌último‌ ‌videoclip…‌ ‌Entonces,‌ ‌de‌ ‌alguna‌ ‌forma‌ ‌está‌ ‌ya‌ ‌considerado‌ ‌como‌ ‌canon‌ ‌(risas)‌ ‌Cosa‌ ‌que,‌ ‌a‌ ‌nivel‌ ‌de‌ ‌‘frikada’,‌ ‌también‌ ‌me‌ ‌gustaba‌ ‌imaginarme‌ ‌esto.‌ ‌

Y‌ ‌bueno,‌ ‌con‌ ‌todo‌ ‌esto‌ ‌del‌ ‌‘sinfinamiento’,‌ ‌en‌ ‌vez‌ ‌de‌ ‌que‌ ‌se‌ ‌extendiera‌ ‌el‌ ‌lanzamiento‌ ‌de‌ ‌enero‌ ‌a‌ ‌junio,‌ ‌como‌ ‌hay‌ ‌mucha‌ ‌gente‌ ‌a‌ ‌la‌ ‌que‌ ‌puede‌ ‌animar‌ ‌o‌ ‌se‌ ‌puede‌ ‌refugiar‌ ‌en‌ ‌esto…‌ ‌Que‌ ‌justo,‌ ‌antes‌ ‌de‌ ‌la‌ ‌entrevista,‌ ‌he‌ ‌visto‌ ‌que‌ ‌uno‌ ‌de‌ ‌los‌ ‌mejores‌ ‌bailarines‌ ‌de‌ ‌ha‌ ‌subido‌ ‌una‌ ‌rutina‌ ‌improvisando‌ ‌y‌ ‌bailando‌ ‌sobre‌ ‌la‌ ‌canción‌ ‌de‌ ‌‌“Boom,‌ ‌boom,‌ ‌ciao”‌.‌ ‌Y‌ ‌eso‌ ‌es‌ ‌lo‌ ‌que‌ ‌quiero.‌ ‌Que‌ ‌igual‌ ‌que‌ ‌hay‌ ‌arte‌ ‌que‌ ‌me‌ ‌inspira‌ ‌a‌ ‌mí,‌ ‌inspire‌ ‌a‌ ‌otra‌ ‌gente‌ ‌le‌ ‌inspire…‌ ‌Es‌ ‌una‌ ‌forma‌ ‌de‌ ‌conectar‌ ‌a‌ ‌la‌ ‌gente.‌ ‌

P:‌ ‌¿Y‌ ‌habías‌ ‌pensado‌ ‌que‌ ‌el‌ ‌EP‌ ‌saliera‌ ‌a‌ ‌la‌ ‌par‌ ‌que‌ ‌la‌ ‌cuarta‌ ‌temporada‌ ‌de‌ ‌La‌ ‌Casa‌ ‌de‌ ‌Papel‌ ‌o‌ ‌eso‌ ‌fue‌ ‌improvisado?‌ ‌

R:‌ ‌No,‌ ‌no. Yo quería que saliese de enero a junio. Y cada mes un tema. Con esto del confinamiento dije “Pues mira. Saco ya todo los temas”. Sí que es cierto que, a ver, si el primer fin de semana de abril han sacado la temporada, pues, la gente como yo, que nos lo vamos a ventilar en un día… Pues al siguiente fin de semana saco el trabajo con el resto de las canciones que quedaban, que eran tres. Pero no, inicialmente iba a ser hasta junio.

Pero también, como el primer adelanto de “Homónimo”, posiblemente, va a ser en octubre, pues quería respirar al público.

Es que, ostras, este año parece que el resto no ha hecho casi nada… Enero era eterno y febrero súper cortito (risas) Y yo, entre colaboraciones que me han pedido y colaboraciones que he ido sacando, y los temas y tal… Es que he sido ‘chapandemia’. He sido muy pesado (risas). Entonces quería eso, que entre el último lanzamiento visible, que va a ser en mayo, y el de octubre, hubiera medio año, pues, para eso, para no dar la murga.

P: ¿Ha‌ ‌pensado‌ ‌en‌ ‌dedicarle‌ ‌algún‌ ‌tema‌ ‌a‌ ‌otra‌ ‌serie‌ ‌que‌ ‌le‌ ‌guste?‌ ‌He‌ ‌visto‌ ‌que‌ ‌es‌ ‌usted‌ ‌muy‌ ‌fan‌ ‌de‌ ‌Dragon‌ ‌Ball‌ ‌

R: No, no. Este proyecto se llama “BSA”. En vez de BSO (Banda Sonora Original), Banda Sonora Adaptada (risas) Es como: “Del ‘flipao’ que vio esta serie llega…” (risas) Pero sí, lo que voy a hacer es… La siguiente saga, la siguiente secuela que voy a hacer de esta Banda Sonora Adaptada, que será después del disco, posiblemente sea de “Alicia en el País de las Maravillas” de Tim Burton. Porque también hay muchos elementos. Pero vamos, esto va para largo. Son como licencias que yo me tomaré entre trabajo y trabajo.

P: ¿Y cree que hacer este tipo de Bandas Sonoras Adaptadas es como crear un nuevo género en la música?

R: No, lo que pasa es que nace un poco de uno de mis sueños: que alguna de mis canciones forme parte de una banda sonora de una película o una serie, o que me llamen para hacerla (risas). Y también, unido a eso, que la canción fuese nominada a los Goya como Mejor Canción Original. Este año he tenido la suerte de abrir los Goya, que eso computa, equivale (risas). Y dije: “¡Ostras! Me dedico a la música, y que entre disco y disco no todo sea…” Yo soy muy ‘rallao’ y no quería que todo fuera esa ralladura para hacer música. Y dije: “¿Por qué no hacerme mi propia banda sonora de cómo me imagino que es una serie?”. Siempre, de tal manera que, si alguien escucha estas canciones y no ha visto la serie pues le aporte una serie de cosas diferentes igual de válidas. No tienes que ver la serie para escuchar las canciones. Si la ves es como una experiencia más completa, pero si no… Creo que a cada persona le evoca algunas cosas diferentes. No es como un subgénero propio como tal. Es un ‘frikazo’ que se dedica a la música y en sus ratos libres ¿qué hace? Pues más música (risas).

P: En‌ ‌una‌ ‌entrevista‌ ‌para‌ ‌‌El‌ ‌País‌‌ ‌declaró‌ ‌que‌ ‌Bogotá‌ ‌es‌ ‌su‌ ‌personaje‌ ‌favorito‌ ‌porque‌ ‌"cuando‌ ‌habla,‌ ‌sienta‌ ‌cátedra".‌ ‌¿Qué‌ ‌tema‌ ‌suyo‌ ‌le‌ ‌dedicaría‌ ‌a‌ ‌este‌ ‌personaje?‌

R: Posiblemente, “Finisterre”. Pero porque la canción de “Finisterre” que hice con Leiva, antes de empezar a escribirla y demás, ese hueco en el disco estaba preparado para hacerlo con Hovik [Keuchkerian], que Hovik es el actor. Es compañero y colega, muy muy amigo de mi guitarrista, y en primera instancia, ese hueco, en el disco de “En alma y hueso”, iba a ser con Hovik. Lo que pasa es que yo estaba con otras cosas y él también estaba con una serie y con el rodaje de “Assassin’s Creed”, y al final no fue en ese momento. Pero posiblemente “Finisterre”, porque ese era su hueco.

P: ¿Qué‌ ‌nombre‌ ‌le‌ ‌gustaría‌ ‌tener‌ ‌si‌ ‌fuera‌ ‌atracador‌ ‌en‌ ‌“La‌ ‌Casa‌ ‌de‌ ‌Papel”?‌

R: Alcalá. (risas) Yo soy de Alcalá de Henares. De hecho en la portada del EP lo pone “Rayden es Alcalá”, “Rayden es Alcalá”. Sí, sí.

P: Este‌ ‌año,‌ ‌además‌ ‌del‌ ‌EP‌ ‌de‌ ‌La‌ ‌Casa‌ ‌de‌ ‌Papel,‌ ‌tenía‌ ‌entre‌ ‌sus‌ ‌planes‌ ‌el‌ ‌Tour‌ ‌"Quiero‌ ‌que‌ ‌nos‌ ‌volvamos‌ ‌a‌ ‌ver".‌ ‌¿Cómo‌ ‌plantea‌ ‌este‌ ‌año‌ ‌dentro‌ ‌de‌ ‌los‌ ‌cambios‌ ‌que‌ ‌tendrá‌ ‌que‌ ‌tomar?‌ ‌

R: A ver, dentro de la debacle, de la masacre que está siendo para el sector musical, no sólo para nosotros las caras visibles, sino también para los diferentes estratos que conformar el tejido laboral de la música. Desde el backliner, el pequeño promotor, el técnico de sonido, el de luces, el road manager, el runner, el realizador de vídeos… Todos. Dentro de toda la debacle, la suerte es que yo ya había hecho casi todas las fechas.

Nos quedaba una, que era Zaragoza, que tuvimos encima que aplazar por una intoxicación alimentaria, que afectó a mi corista, al backliner y a mí. Estábamos haciendo las pruebas de sonido en Zaragoza para el concierto y, de pronto, al corista se lo tuvieron que llevar al hospital. Él pensaba que estábamos dando el concierto, pero al backliner y a mí nos tuvieron que llevar también. Él estaba en Urgencias con las vías puestas y le toqué para despertarlo y me dijo: “¿Qué tal el concierto?” y según iba abriendo los ojos vio que yo también estaba en silla de ruedas con las vías puestas (risas). Se tuvo que retrasar al 18 de abril, y bueno, ahora se ha tenido que mover a octubre, que a ver si en octubre se puede hacer.

Según el planteamiento que hay ahora de la Fase 3, en teoría sí que se podría hacer porque es menos de 500 personas, que creo que es la cifra. A ver qué pasa con esto.

Lo que sí ocurría es que teníamos una gira de 30 festivales, que están aplazados. Pero como la Fase 4 es tan rara, no se sabe qué a va a pasar. Y que también tengo un fin de gira en noviembre, que eran cuatro fechas, en Madrid, en torno a unas seis mil personas, con todo vendido y…  A ver qué pasa.

P: Justo‌‌ ‌mientras‌ ‌preparaba‌ ‌esta‌ ‌entrevista,‌ ‌en‌ ‌Más‌ ‌Vale‌ ‌Tarde,‌ ‌Carlos‌ ‌Latre‌ ‌opinaba‌ ‌sobre‌ ‌las‌ ‌medidas‌ ‌previstas‌ ‌por‌ ‌el‌ ‌Gobierno‌ ‌en‌ ‌la‌ ‌desescalada‌ ‌sobre‌ ‌el‌ ‌hecho‌ ‌de‌ ‌poder‌ ‌abrirse‌ ‌y‌ ‌celebrarse‌ ‌eventos‌ ‌culturales‌ ‌próximamente.‌ ‌El‌ ‌humorista‌ ‌lo‌ ‌calificó‌ ‌de‌ ‌“inviable”.‌ ‌Desde‌ ‌el‌ ‌sector‌ ‌de‌ ‌la‌ ‌música,‌ ‌¿qué‌ ‌opinión‌ ‌tiene‌ ‌sobre‌ ‌esto?‌ ‌¿Ve viable reducir el aforo?

R: Ahí tiene que ver mucho también las marcas. Creo que las marcas han tenido siempre un papel de mecenazgo y creo que ahí, en estos meses raros, tienen que apostar más que nunca. En esto y en que existan otras vías. Creo que el papel de las marcas es fundamental ahí: un ciclo de conciertos de bebidas o de otros tipos de marcas. Creo que ahí debe de haber un poco de sinergia para pasar esta época. Pero ahora es inviable. Es inviable porque con un tercio del aforo no puedes ni siquiera cubrir gastos. Estarías un poco en la delgada línea.

P: ¿Y cree que las marcas apostarán por ello?

R: Sí. Las marcas quieren seguir vendiendo y porque realmente las marcas siempre han apostado por cosas como la música. Siempre están ahí. Las marcas siempre están apostando por esto. Y que si vas a un festival ves que tienen un papel importante, que gracias a ellas se abaratan las entradas para el público, pagan bien a los artistas… (risas)

P: ¿Su‌ ‌reto‌ ‌de‌ ‌100‌ ‌canciones‌ bajo ‌el‌ ‌nombre‌ ‌de‌ ‌Rayden‌ ‌que‌ ‌tiene‌ ‌previsto‌ ‌para‌ ‌2021‌ ‌se‌ ‌verá‌ ‌afectado‌ ‌en‌ ‌la‌ ‌fecha‌ ‌tope‌ ‌por‌ ‌este‌ ‌confinamiento‌ ‌y‌ ‌estas‌ ‌medidas‌ ‌nuevas‌ ‌que‌ ‌tendrán‌ ‌que‌ ‌tomarse‌ ‌en‌ ‌la‌ ‌música?‌ ‌ ‌

R: No. En 2021 hago veinte años en la música. En 2021, en febrero, saco este tercer disco, que cierra toda la trilogía, y en seis discos habré hecho 100 canciones. De hecho, me quedan tres. Y dos de ellas, colaboraciones. Me queda hacer una más. Esperar que me envíen su cacho las colaboraciones y ya estarían las 100.

P: ¿Y qué se siente al ver que el reto está ya casi hecho?

R: Para mí queda como mucho. Como: “¡Buah! Todavía me quedan tres canciones, ¿sabes?”. Cuando ya tengas las 100 será como: “¡Anda!”. Lo que voy a hacer es, a partir de las 100 canciones, me voy a cambiar el nombre.

P: ¿Tiene pensado el nombre?

R: No, todavía no. Lo que haré es que me ayude el público, que se lo curren también ellos (risas). También abriré redes sociales nuevas y se quedarán hibernadas las de ahora. Que si tú te metes a buscar Rayden, pues aparecerá algo como: “A partir de ahora me llamo así, si quieres ver lo que hago, sígueme”. Va a ser algo como: "Esta persona, como Rayden, se propuso hacer seis discos con 100 canciones y lo hizo. Y como Rayden, fíjate todo lo que hizo". Pero ya empezando de cero.

P: Hablando un poco de éstas últimas semanas, hace‌ ‌unos‌ ‌días‌ ‌publicó ‌un‌ ‌vídeo‌ ‌en‌ ‌su‌ ‌Instagram‌ ‌de‌ ‌una‌ ‌profesora‌ ‌de‌ ‌1º‌ ‌de‌ ‌la‌ ‌ESO‌ ‌que‌ ‌había‌ ‌utilizado‌ ‌su‌ ‌tema‌ ‌“Haz‌ ‌de‌ ‌luz”‌ ‌como‌ ‌proyecto‌ ‌con‌ ‌sus‌ ‌alumnos.‌ ‌A‌ ‌raíz‌ ‌de‌ ‌su‌ ‌frase‌ ‌“Quiero‌ ‌decirte‌ ‌que‌ ‌si‌ ‌hablamos‌ ‌de‌ ‌mirar,‌ ‌los‌ ‌ojos‌ ‌son‌ ‌de‌ ‌quién‌ ‌te‌ ‌los‌ ‌hace‌ ‌brillar”,‌ ‌ella‌ ‌le‌ ‌preguntó‌ ‌a‌ sus‌ ‌alumnos‌ ‌que‌ ‌quién‌ ‌les‌ ‌hace‌ ‌brillar‌ ‌los‌ ‌ojos.‌ ‌Y‌ ‌por‌ ‌ello,‌ ‌le‌ ‌pregunto:‌ ‌¿Qué‌ ‌le‌ ‌hacen‌ ‌brillar‌ ‌los‌ ‌ojos‌ ‌en‌ ‌esta‌ ‌vida?‌ 

R: Ahora es que estoy muy blando. Ahora muchísimas cosas. El otro día estaba viendo “Los Vengadores: Endgame”, y cuando aparecen todos juntos haciendo círculos y yo ahí flipando (risas).

Cuando me hicieron llegar lo de esta profesora, pues imagínate. Encima con alumnos de 1º de ESO, que es la época en la que empiezas a lidiar con el duelo, cuando, por desgracia, empiezan a morirse familiares. Y encima como que todos iban a lo mismo. Era muy curioso. Y encima con mi música de fondo. Era como: “¡Dios! Yo no puedo con esto” (risas). Supongo que, al hilo de lo que preguntas, es ver cómo cuándo las canciones dejan de ser de uno para que sean algo más y sean de todo el mundo.

P: Sus‌ ‌colaboraciones‌ ‌son‌ ‌sonadas‌ ‌por‌ ‌el‌ ‌hecho‌ ‌de‌ ‌que‌ ‌consigue‌ ‌que‌ ‌diferentes‌ ‌estilos‌ ‌de‌ ‌música‌ ‌encajen‌ ‌a‌ ‌la‌ ‌perfección.‌ ‌Artistas‌ ‌como‌ ‌Andrés‌ ‌Suárez o ‌Demarco‌ ‌Flamenco,‌ ‌Ana‌ ‌Mena‌ ‌o‌ ‌Bely‌ ‌Basarte‌ ‌han‌ ‌colaborado‌ ‌con‌ ‌usted‌ ‌en‌ ‌diferentes‌ ‌temas.‌ ‌Visto‌ ‌que‌ ‌ya‌ ‌ha‌ ‌abierto‌ ‌puentes‌ ‌con‌ ‌otros‌ ‌géneros,‌ ‌¿qué‌ ‌otro‌ ‌puente‌ ‌le‌ ‌gustaría‌ ‌construir‌ ‌o‌ ‌le‌ ‌queda‌ ‌por‌ ‌abrir‌ ‌con‌ ‌otros‌ ‌cantantes?‌ ‌

R: Muchísimos. Tampoco es que el disco vaya a tener mucha colaboración. Por ejemplo, hay una que ya se sabe, que es voz pópuli, que es que Alice Wonder va a estar en el disco. Me encanta lo que hace.

Más que estilos, son personas. Son personas que tienen matices, que tienen cosas que aportar que llevan la canción al punto donde yo no sé llevarla. Te voy a decir nombres que van a aparecer o no, para que te hagas así la picha un lío (risas): Vetusta Morla, Fito, guitarricadelafuente, Ciudad Jara, Fredi Leis, El Kanka… ‌

P: Hay‌ ‌un‌ ‌estudio‌ ‌que‌ ‌dice‌ ‌que‌ ‌a‌ ‌partir‌ ‌de‌ ‌los‌ ‌33‌ ‌años,‌ ‌dejamos‌ ‌de‌ ‌escuchar‌ ‌música‌ ‌nueva‌ ‌y‌ ‌nos‌ ‌volvemos‌ ‌más‌ ‌reacios‌ ‌a‌ ‌descubrirla.‌ ‌¿Piensa‌ ‌lo‌ ‌mismo?‌ ‌

R: Pienso que es así. En mi caso no es así porque yo soy muy ‘friki’ y me dedico a la música. También tiene que ver mucho con la personalidad, con el crecimiento. Por ejemplo, tú, según vas creciendo, si te dicen que hay una actitud que no está del todo bien, pues intentar cambiarla. Pero, a partir de cierta edad parece que es: “Yo soy así, y quien me quiera, me tiene que querer con esto”. Como que los defectos lo sacan como identidad de virtud.

Yo flipo porque mi espectro de edad, de público, va desde los dieciséis/diecisiete. Más pequeños que eso, no.  Y luego pasa por los veintitantos, los treinta y pico, y gente más mayor. Y a mí, eso es lo que me parece una pasada. Cuando veo público de 40/50 años, que a lo mejor es un quince por ciento del aforo, y que ves que se colocan por franja de edad. Los más jóvenes hacen cola para estar los primeros, luego los de veinte, los de treinta, y al fondo, los mayores. Es una pasada. Y me vuela la cabeza porque el rap en España tiene 34 años. Y cuando ves que, lo que uno hace, ha conseguido traspasar ese hándicap, esa otra generación, pues es una cosa muy rara y sorprendente.

Pero sí que pienso que es así. Que a partir de cierta edad nos volvemos más reacios. También, cierta edad que no va a festivales. Que no suele ir a música en vivo. Porque si vas a festivales, sueles encontrarte con nuevos grupos, nuevos artistas, nuevos sonidos… Creo que la música en vivo es eso. Te abre, te envuelve, te descoloca.  

P: Es‌ ‌notable‌ ‌en‌ ‌sus‌ ‌entrevistas‌ ‌y‌ ‌en‌ ‌sus‌ ‌libros‌ ‌que‌ ‌le‌ ‌da‌ ‌un‌ ‌valor‌ ‌muy‌ ‌importante‌ ‌a‌ ‌la‌ ‌palabra,‌ ‌y‌ ‌más‌ ‌si‌ ‌es‌ ‌con‌ ‌el‌ ‌objetivo‌ ‌de‌ ‌una‌ ‌buena‌ ‌comunicación.‌ ‌¿Cuánto‌ ‌de‌ ‌importante‌ ‌son‌ ‌las‌ ‌palabras‌ ‌en‌ ‌su‌ ‌día‌ ‌a‌ ‌día?‌ ‌Para mí, son mi trabajo.

R: Para mí también. Es lo que hace que me diferencie de los demás. Que intento, pues lo que dice la gente, que pongo palabras a lo que la gente no sabe definir bien. O que pongo palabras de una forma que la gente dice: “¡Buah! Sí. Era eso”. Es un poco como los monólogos cuando el público se siente identificado. (risas). Mucha gente me dice: “Es que pones palabra a lo que necesitaba escuchar en el momento justo”. También, por suerte, como cada vez más gente lo escucha, con lo cual hay para todos los momentos (risas). Para mí es eso. Una marca diferenciadora. Dentro de todo lo que hacen los demás, siempre intento, pues eso, darle una vuelta de tuerca.

P: Y‌ ‌hemos‌ ‌llegado‌ ‌a‌ ‌un‌ ‌punto‌ ‌en‌ ‌el‌ ‌que‌ ‌tanta‌ ‌comunicación‌ ‌ha‌ ‌provocado‌ ‌que‌ ‌muchas‌ ‌veces‌ ‌las‌ ‌palabras‌ ‌se‌ ‌pierdan‌ ‌en‌ ‌la‌ ‌“malinterpretación”‌ ‌por‌ ‌no‌ ‌expresarnos‌ ‌adecuadamente,‌ ‌por‌ ‌no‌ ‌saber‌ ‌utilizarlas‌ ‌correctamente.‌ ‌Por‌ ‌no‌ ‌hablar‌ ‌de‌ ‌que‌ ‌las‌ ‌leyes‌ ‌educativas‌ ‌parecen‌ ‌apostar‌ ‌más‌ ‌por‌ ‌otras‌ ‌asignaturas‌ ‌que‌ ‌por‌ ‌las‌ ‌artes‌ ‌o‌ ‌la‌ ‌letras.‌ ‌¿Cree‌ ‌que‌ ‌las‌ ‌palabras‌ ‌merecen‌ ‌ser‌ ‌más‌ ‌cuidadas‌ ‌en‌ ‌las‌ ‌aulas?‌ ‌¿Se debería de enseñar a comunicar mejor? ¿Provocaría menos problemas?

R: Sobre todo, se ha visto en este ‘sinfinamiento’, que, lo que eran las asignaturas consideradas como “Las Marías”: Filosofía, Lengua, Educación Física… Son las únicas que nos permiten sobrellevar el día a día. Se les debería dar más valor. También, la RAE debería de subir el listón. Ha tardado en volver a reconocer “sólo” con su tilde. Que yo, cuando he leído la noticia, he rellenado un tweet de “Sólo, sólo, sólo” (risas). Porque me parecía ilógico de, por ejemplo, yo enviar a la editora el libro que voy a sacar y que me diga: “Te he corregido cosas”. Y que lo único que estén corregidos sean los “sólo” y yo le diga: “¡Me niego! ¡Me niego!” (risas). Y yo creo que no hay que ir al rebufo de la gente. No hay que infravalorar a la gente y realmente pensar que somos cabezas pensantes, parlantes, y que la gran mayoría podemos utilizar bien las palabras. Hablar bien es lo único que nos diferencia de los hijos de puta, como dice Quequé (risas).   

P: ¿Es de los que piensa que el punto y la coma te salva la vida?

R: La coma también. En redes sociales me escriben: “Te quiero joder”. Y yo: “Espero que haya una coma de por medio” (risas). Hay gente que dice: “Es una forma de escribir. Nosotros realmente escribimos bien”. Pero si te malacostumbras a escribir de una manera, luego se te saltan cosas. Es normal.

P: Y terminando la entrevista, le expongo esta cuestión. ‌Considero‌ ‌que‌ ‌hay‌ ‌canciones‌ ‌y‌ ‌cantantes‌ ‌que‌ ‌son‌ ‌para‌ ‌momentos‌ ‌específicos‌ ‌del‌ ‌día:‌ ‌Algunas‌ ‌son‌ ‌para‌ ‌por‌ ‌las‌ ‌mañanas,‌ ‌otras‌ ‌para‌ ‌leer,‌ ‌otras‌ ‌son‌ ‌canciones‌ ‌de‌ ‌atardecer…‌ ‌¿En‌ ‌qué‌ ‌momento‌ ‌del‌ ‌día‌ ‌recomendaría‌ ‌que‌ ‌se‌ ‌escuchara‌ ‌su‌ ‌música?‌ ‌

R: Para dormir no, que te ralla la vida lo más grande (risas). Es que tengo temas para todo… A ver. Para los domingos. Yo creo que, después de ducharse por las mañanas. Porque igual, si te despiertas y lo escuchas, es quizás mucha información (risas). Pero si quieres estar activo, yo creo que ahí. Antes de comer los domingos.‌