VAVEL celebra la IV edición del "Día del reportaje"
Imagen: Javier Robles | VAVEL.com

Desde 2009 no reconocemos mayor autoridad que la del respeto al lector y al periodismo. Nos hemos envuelto en una pátina de ilusión y con idéntica proporción hemos edulcorado nuestro hábitat por la resurrección de la comunicación deportiva. Por eso nació VAVEL. Porque entonces decidimos vivir en una analepsis continuada. Porque quisimos renunciar a las fechorías que otrora nos intentaron imponer.

Hace siete años que hemos detectado el problema. Que nos hemos rebelado ante el plan que para este oficio se tenía ideado. Hace siete años que nos alzamos en lápices contra quienes querían conducirnos, creídos de plenipotencia, hacia un golpe de estado intelectual. Hoy sabemos que se quiso exterminar la virtud del periodismo en pos del estigma y la deshonra.

Elevamos la voz de quien pensaba morir callado. Salvamos al rehén sin responder al chantaje. Y es que nuestro rescate huye de las amalgamas. Y es que hoy decimos que nuestro éxito augurará el sepelio de quien malinterpreta su lugar. Es por eso que a veces nuestro tintineo molesta. Porque el diablo mora en los detalles, y es justo en ese hueco, en la intrahistoria de los hechos, donde jugamos al pase mientras goleamos al desertor.

He aquí la cuarta edición del Día del Reportaje. Casi oriunda de nuestros orígenes. Casi evidencia de nuestro contrato. Este es el momento en que la calidad se funde con la extensión y su delirio sopla con vida y buena fe el ondeo de nuestra bandera. Ustedes, lectores, y nosotros, periodistas, toquemos sin miedo la sinfonía que más nos gusta. El bien dejará de ser un canto de cisne, pues nuestra fuerza es mayor que la indolencia de quien sabe su responsabilidad y al final del camino claudicará.

Felices fiestas. Pronto hablaremos del 2016, en el que seguiremos perseverando con fuerza y alma.

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