Jean Cruz es un actor que debuta el año 2013 con “Familia”, una serie de Telecinco. Paralelamente, sigue desarrollando su carrera en teatro con obras como “Gazoline”, o “El Funeral de los Necios”, entre otras. Y se consolida en el audiovisual con la aparición en series como “Mercado Central” en TVE1. En el año 2021 su popularidad crece con el estreno de “La Cocinera de Castamar” en Atresmedia, y su pieza teatral más reciente, “El abrazo” dirigido por Magüi Mira.

Jean Cruz

P: ¿Si no hubiese sido actor, que ocupación hubiera desarrollado?

R: Probablemente hubiese estado relacionado con el mundo de la comunicación. Me gradué en la universidad de Comunicación Audiovisual, y hubiese pertenecido al mismo sector. Sino en las artes gráficas, estuve durante bastante tiempo haciendo un trabajo de este tipo, cuando trabajaba como una persona normal como me gusta decir.

P: ¿Cómo está siendo este año? ¿Cuáles están siendo sus sensaciones ahora con “La Cocinera de Castamar” en estreno, y “El abrazo” en producción?

R: Es un año bastante peculiar, entre la situación social de la pandemia y sanitaria, está siendo muy particular. Pero ha sido de los años que más he trabajado, porque he ido hilando un trabajo con otro prácticamente, estuve en una serie diaria que era “Mercado Central”, hice prueba en cuarentena de “La Cocinera de Castamar”, y estuve trabajando en plena pandemia, y empecé con “El abrazo”. Está siendo complicado a nivel sanitario, pero para mí, están siendo uno de los años más bonitos a nivel laboral de toda mi vida.

P: ¿Qué nos puede contar sobre “El abrazo”? ¿Qué mensaje desprendería de la obra?

R: “El abrazo” es una obra de teatro que hago con María Galiana, y Juan Meseguer en el Teatro Bellas Artes, Madrid. Y me gusta explicarla sin mucho spoiler, pero creo que es lo no dicho y no hecho durante cuarenta y cuatro años en una pareja, que genera una tensión. Nos pasa a nosotros en la vida real, cuando no hacemos o decimos algo que queremos realmente hacer, nos crea un nudo en el estómago que va creciendo hasta que liberas ese nudo. Entonces creo que es precisamente lo que le pasa al personaje de Juan y María que durante muchos años no han dicho determinadas cosas, no han hecho determinadas cosas, y eso ha generado un nudo, una tensión, que es lo que pasa de principio a fin en esa función de teatro. Y en la obra veremos si deciden desatar ese nudo o lo hace más fuerte todavía.

Hay una frase que dice el personaje de Juan, “el ser humano se adapta a todo”, y es verdad, ellos por esa cobardía de no decir lo que sentían, se han adaptado a vivir en una zona de confort que no es realmente lo que quieren. Entonces creo que realmente va por ahí el mensaje de la función, cuando tenemos la oportunidad de hacer las cosas, y no lo hacemos por esa lucha constante entre cabeza y corazón.

"El abrazo", reparto

P: ¿A qué reto le gustaría someterse actoralmente?

R: Me atrae mucho un personaje con algún tipo de discapacidad. Siempre me han parecido interesantes ese tipo de personajes, y el reto psicológico de entrar en una zona no de desconocimiento, sino de mirar todo desde otro punto del descubrimiento. Siempre me han atraído ese tipo de personajes, y también, me atraen cada vez más los personajes malvados. Porque me ven cara de bueno, y siempre termino interpretando personajes muy nobles. Pero creo que es muy divertido interpretar personajes muy puñeteros.

P: ¿Tiene alguna manía antes de empezar a rodar?

R: No te creas, no soy muy maniático en ese sentido. Hay veces que me dan por tonterías, pero son muy puntuales. No tengo un ritual de repetir siempre lo mismo. No soy muy maniático afortunadamente.

P: ¿Y qué recuerdas de “La Cocinera de Castamar”?

R: Ha sido uno de los mayores regalos laboralmente que he tenido, porque estaba rodeado de profesionales que llevan trabajando en esto muchísimo tiempo. Y me viene a la cabeza los ensayos del principio, cuando apenas nos conocíamos y estábamos en la búsqueda de los personajes. Nos reuníamos en una mesa y hablábamos de la relación de los personajes, como los veníamos…

La relación con mi hermano Roberto Enrique también tanto a nivel de personajes como de personal, un descubrimiento total. Y me quedo con esas cosas.

 

Jean Cruz en "La cocinera de Castamar"

P: Introducirse en contextos tan concretos debe ser muy difícil, ¿Cómo prepara papeles con entidades históricas tan marcadas?

R: Había hecho papeles pequeños muy de época de otros siglos, es la primera vez que hago un personaje con tanta trayectoria. Y ha sido una sorpresa para bien. Si que tenemos en mente que respiran, muy en un cliché el asunto del pasado, pero en realidad son personas normales y corrientes que vivían y tenían los mismos sentimientos universales que nosotros. Si recuerdo al principio que le daba un aire al personaje muy superfluo, muy en el aire, y, me dijo el director “estás en tu palacio”. Como de pisar de otra manera. Y en esa manera hice un clic, cambió todo. Y no es tanto la diferencia de rodar una serie actual a la de época, tienes que estar presente, escuchar, con tu compañero, y con lo que te está pasando. Creo que la verdad es lo que tiene que predominar en un rodaje.

P: ¿Cómo afronta la sensación de vacío que te deja cuando termina un proyecto, la sensación de terminar?

R: El trabajo de un actor es súper intenso, pero es tan inestable que te ves obligado a disfrutar el momento al máximo, y centrarte en aprovecharla. Cuando acaba un proyecto es una despedida, es como despedirte de un familiar que sabes no vas a ver en mucho tiempo. Pero se te queda ahí ese desprendimiento, porque al fin y al cabo los proyectos forman parte de ti. Pero por norma general me cuesta mucho acabar los proyectos, y saber que probablemente no vuelva a interpretar ese personaje o ver a mis compañeros en ese rodaje.

Es un poco una putada (risas) hablando mal y pronto. Pero creo que todos estamos mentalizados, sabemos que estamos de paso y intentamos tomarlo de la mejor manera posible, pero no deja de ser un proyecto al que le has puesto mucho cariño y empeño, has conocido gente maravillosa con la que a lo mejor trabajarías años y años. Pero son trabajos muy puntuales de meses y te lo tomas de la mejor manera que puedes.

 Lo decíamos justamente cuando terminábamos la cocinera, que haremos el lunes cuando no nos vayan a llamar. Después de meses de rodaje, coges una rutina, y de pronto se para en seco, y si te queda ese vacío.