“Lola vers la mer”, así es el título original de la película de audio francés dirigida por Laurent Micheli. Un auténtico drama sobre la vida de una chica transgénero a sus 18 años de edad, que debe luchar por sí misma para sentirse bien con su persona, y para ello debe hacer frente a personajes importantes que no la aceptan como es.

En la actualidad, la integridad en la sociedad con respecto a las personas transexuales sigue siendo un dilema importante, pues se reciben denuncias diarias por acoso tanto verbal como físico. Es muy duro no ser aceptado por tus compañeros de clase, en el trabajo o en el mundo en general, por determinadas personas que son incapaces de comprender que haber nacido con unos genitales con los que no te sientes identificado no es antinatural, ocurre muy a menudo y debe buscarse la mejor solución para que el individuo que se encuentre en dicha situación, se sienta satisfecho consigo mismo. Pero lo más difícil, es cuando ni siquiera eres aceptado por tus propios padres, como ocurre con Lola, la protagonista.

Su madre, quien acababa de fallecer, ahorró dinero para llevar a cabo la deseada transición de género de Lola, sin el conocimiento del padre, quien la abandonó. Y ahora ambos, tienen la misión de llevar las cenizas de su madre al mar que tanto le gustaba. Durante ese trayecto habrá conversaciones que marquen a los dos personajes, e incluso al mismo receptor. Además, saldrá a la luz otras cuestiones como el casi asesinato de su mejor amigo, con quien comparte habitación en un albergue, debido a que al padre de este le pareció inaceptable que su hijo fuera homosexual.

Son necesarias más películas como estas, en las que se da visibilidad a colectivos que a día de hoy siguen siendo marginados, para que los receptores se impliquen más en un problema del mundo real. Absolutamente conmovedora y brillante.