"POSE" empieza con el retrato de un joven negro gay que tiene como sueño ser bailarín profesional. Sus padres no lo apoyan y lo echan de casa. La serie, lejos de quedarse en un relato triste sobre la homofobia de esos años, muestra cómo una chica transexual ve el potencial del chico en las calles y decide ofrecerle formar parte de su "casa" y actuar con ella en los ballrooms.

Es una serie llena de sutilezas, pero también de crudeza. En la sociedad de los años 90 las mujeres trans vivían una situación difícil, marcada por la estigmación social. Eran "monstruitos", "hombres con peluca", y les costaba llevar una vida normal y conseguir un trabajo fuera de la noche, la prostitución... 

Evidentemente, en la sociedad de hoy en día queda mucho por hacer y por luchar, pero es un mero espejismo de todo lo que se vivió y de lo que tuvieron que afrontar miles de personas para avanzar contra el racismo, la homofobia, la xenofobia...

Indya Moore como Angel Evangelista en un Ballroom | Fuente: POSE

 

 

 

 

 

 

 

Durante la sucesión de los capítulos se encuentran personajes muy diferentes con distintos dramas y demonios con los que lidiar. Se ve cómo hombres usan a las personas transgénero como meros fetiches sexuales, sin ataduras, sin mostrar sus relaciones al público. Se muestra incluso que cuando una chica reúne el dinero para operarse es abandonada, ejemplo perfecto de la materialización y del tratamiento del colectivo trans como puro instrumento de morbo y entretenimiento.

Billy Porter como Pray Tell en un Ballroom | Fuente: POSE

 

 

 

 

 

 

La cultura ballroom, a la cual ya se ha hecho referencia, consistía en la celebración de espectáculos y competiciones clandestinas en los que la comunidad negra y latina LGTB+ se refugiaba y buscaba apoyo y reconocimiento. Toda una cultura silenciada que la serie muestra sin tapujos.

Se podrían decir miles de cosas buenas sobre esta producción. El guion es exquisito y consigue erizar la piel varias veces durante cada capítulo, aunque hay varios elementos y temas que destacan por encima de los demás y elevan la serie a una verdadera obra maestra:

Así es el VIH, así es el sida

La ficción se desarrolla en los años de esplendor de la enfermedad. Miles de personas morían al año, sobre todos pertenecientes al colectivo. Durante, sobre todo la segunda temporada, se ve cómo lidian con el virus o la enfermedad los distintos personajes, cómo luchan porque la sociedad reconozca los medios de transmisión, para que se visibilice y se fomente el uso del preservativo... Es muy importante que en 2020 se muestre a la sociedad las dificultades que atravesaron y se cree conciencia del horror que significaba vivir con VIH en los años 90.

Elenco trans más grande de la historia

Aunque a veces pase desapercibido, es importante que determinadas personas cuenten determinadas historias. Quizás no chirría tanto ver a Paco León haciendo un papel trans en "La casa de las flores", pero "POSE" no podía ser así. Tras un largo proceso de casting, los creadores encontraron lo que buscaban: actores y actrices gays, lesbianas, bisexuales, latinos, negras, transexuales y transgéneros. Entre los más destacables se encuentra a Billy Porter (que ganó un Premio Emmy por su papel en la serie con personaje Pray Tell), Indya Moore, MJ Rodríguez, Dominique Jackson, Ryan Jamaal Swain, Dyllón Burnside, Charlayne Woodard, Hailie Sahar, Angelica Ross, Angel Bismark... En total hay más de 50 personajes trans en la ficción.

Visibilizar para normalizar

Es increíble la importancia de series como "POSE". Su labor puede ser fundamental para enseñar a los espectadores todo el camino que han recorrido estas personas en el pasado, así como ayudar a tantos a sentirse acompañados. Tiene el mérito de la diferenciación y la creación de personajes que van a servir de referentes para niños y niñas que no se sienten identificados con los personales de otro tipo de series. "POSE" rompe moldes, traspasa barreras y destroza ferozmente el tabú y el silencio de las personas trans en la televisión.