La adopción y la lucha por poder ser madre es un tema muy recurrente en el cine, funcionando bien siempre que se trate con cierta inteligencia y novedad. En su segundo largometraje, la francesa Jeanne Henry dirige En buenas manos, un interesante y emotivo drama sobre el asunto anteriormente mencionado.

La cinta presenta la historia de Theo, quien acaba de nacer. Después de dar a luz, su madre biológica le entrega a un programa de adopción. Los servicios de adopción deberán encontrar entonces a la que se convertirá en su madre adoptiva. En el otro extremo, el espectador se encontrará a Alice, quien lleva casi diez años luchando para ser madre. Un grupo de profesionales trabajará para que Theo y Alice puedan reunirse.

Jeanne Herry se sumerge en la incursión de una historia que demuestra ser un verdadero éxito cinematográfico que tiene a la vez un guion muy bien documentado, informativo y conmovedor. La emoción está presente de forma natural gracias a las diferentes perspectivas de En buenas manos.

Es un rompecabezas particularmente preciso que se une muy armoniosamente. Sin juzgar a sus protagonistas y, al mismo tiempo que enfatiza en los diversos aspectos involucrados en el proceso, desde el momento en que una madre abandona a su hijo hasta el punto de adopción, incluidas todas las dudas de los trabajadores sociales, el director logra un muy buen equilibrio entre afecto e indagación. Sentimiento y observación, drama conmovedor y realismo preciso.

Inteligentemente observada y respaldada por un reparto fuerte, esta pieza de conjunto bien interpretada oscila entre el estudio de estilo documental del sistema de asistencia social francés y el desgarro de rasgadura de estilo de vida que tiende a una sobredosis de sacarina. Saltando de un personaje a otro, con un bebé que proporciona la línea narrativa, el guion de Herry profundiza en los detalles legales y psicológicos del sistema de adopción anónimo de Francia, una reflexión bastante interesante por la que merece la pena ver el film.

Valoración: 3,5/5

Lo mejor: Que no tiene miedo en profundizar en todo aquello que plantea

Lo peor: Puede resultar un poco empalagosa en ciertos momentos