Este % del que hablamos está compuesto por las personas que no tienen la nacionalidad española, pero viven, trabajan y tienen las mismas derechos que cualquier otra persona y  casualmente; no tienen pleno acceso a ello. Esta realidad queda reflejada ya en el siguiente párrafo extraído de la Ley de transitoriedad  jurídica  para la República:

"El dret a sufragi queda reservat a les persones amb nacionalitat catalana, malgrat que s’estengui a determinades persones estrangeres mitjançant una llei o un Tractat Internacional".

En los artículos 7 y 8 de dicha ley, se explicita quién tiene y quien puede tener la nacionalidad catalana:

Una vez más, se da el carácter continuista de exclusión de los no-nacionales, quienes al no tener la nacionalidad pueden estar en riesgo de expulsión y deportación por parte de los mossos, que no olvidemos van a seguir instrucciones de la Unión Europea de ir deportando y expulsando a personas no-nacionales, es decir aquellas que están en proceso o no han pasado por el filtro de la integración social, es decir, por la homogeneidad de la sociedad.

El 'procés', liderado principalmente por Puigdemont sigue un largo hilo histórico, unos mismos objetivos por los que prevalecen los intereses económicos juntamente con la de una unidad catalana que se opone al pluralismoa la multiculturalidad y al multilingüismo propio de las demás culturas de las que está compuesto el porcentaje excluido. Sin querer, el nacionalismo catalán pasa por un racismo encubierto y sútil ante los ojos.

Parece ser, que la ley independentista para el cambio no es más que un copia y pega del Estatut d’autonomia, sumándole las competencias del gobierno español que ya no podrá realizar en caso de que se proclame la independencia. Dando a lugar un monopolio catalán aún más grande del que ya es, organizado por la élite conservadora catalana: Junts Pel Sí, una coalición electoral integrada por PDCat, ERC, DC y Moviments d’Esquerres, con el apoyo principal de la ANC, Ómnium Cultural, Associació de Municipis per la Independència, Suma’t, Solidaritat Catalana per la Independència, Catalunya Sí, Catalunya Acció, Avancem y la CUP.

Puigdemont y rajoy | Imagen: Google.com

La pregunta es: ¿hacía dónde va el 'procés'? ¿Hacia un cambio social y mejora de la implementación de los Derechos Humanos o hacía un intercambio de poder entre élites?