Como se ha ido viendo estos últimos días, Venezuela ha sido de los principales temas a tratar por los medios de comunicación, tanto a nivel nacional como internacional. La inestabilidad política del país no pasa desapercibida, y es complicado sacar conclusiones certeras sobre lo que está pasando en el país.

Es importante contextualizar el problema, ya que el foco de este se encuentra con la disolución del poder legislativo. Actualmente, la Asamblea Nacional Venezolana está compuesta por dos coaliciones electorales, el MUD (Mesa de Unidad Democrática), que tiene ideologías afines al liberalismo económico y al conservadurismo político, y desde finales de 2015, esta coalición controla 112 escaños de 167 de dicha institución.

Por otro lado, el GPPSB (Gran Polo Patriótico Simón Bolivar), coalición afín al ejecutivo del presidente, obtuvo 55 diputados de los 167, entre los cuáles 3 son disidentes. La agrupación integra corrientes socialistas y de izquierda, además de otros movimientos sociales.

¿Qué ha pasado?

El presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro ha decidido suprimir la Asamblea Nacional, institución que posee la competencia legislativa y que controla el partido opositor al presidente, con el objetivo de ampliar y reformar la constitución “en favor del pueblo venezolano”. Se entiende y comprende que la oposición se manifieste en la calle, ya que ellos tienen mayoría absoluta y con la creación de una nueva Asamblea Nacional, la nombrada “Constituyente” podrían perder dicha ventaja. Temen que la nueva Constitución empeore, integre aspectos dictatoriales y que se haga en favor del presidente Nicolás Maduro.

Dicho así, lo normal sería pensar que Venezuela muestra una faceta autoritaria, pero la verdad es que para reformar la Constitución, como establecen los artículos 347, 348 y 349 de la Constitución de Venezuela de 1999, debe suprimirse la Asamblea Nacional y crearse una nueva, mediante una nuevas elecciones, que se celebraron el pasado 30 de julio. El poder ejecutivo no puede intervenir en ningún caso para la proliferación de esta. De no ser así no puede reformarse, en todo caso,solo pueden proponerse enmiendas.

¿Entonces qué? ¿Aplicar la Constitución es un hecho totalitario? ¿Acaso son los países que aplican la Constitución dictaduras? La respuesta es no. Es curioso e irónico tachar de dictadura a Venezuela cuando su Parlamento es controlado por el partido opositor.

Otro tema a destacar es la represión y las muertes provocadas por las manifestaciones en el país, que tanta repercusión tiene a nivel internacional. En lo que va de año, son 60 los manifestantes fallecidos por parte del partido de la oposición. Por otro lado, según datos del "universal.com", en el año 2016 murieron 414 policías y militares durante manifestaciones varias. ¿Es el partido opositor el bueno de la película, así como lo pintan los medios de comunicación? Lo pongo en duda. La actuación de ambos bandos deja mucho que desear.

El problema está, en que la prensa, liderada por los principales poderes económicos, es muy dura con las políticas creadas por el gobierno venezolano, ya que son contrarias a su interés, es por eso que reciben tantas críticas.

Con este artículo no pretendo defender al gobierno venezolano, con el cuál discrepo en bastantes ámbitos y en su manera de actuar; quiero invitar a la reflexión y a hacer una crítica a los “medios de información” que influyen desmesuradamente en nuestra manera de pensar, y que de una vez por todas, se dediquen a informar y no a manipular como hacen gran parte de ellos.

Es importante una apertura al diálogo y la intervención de la comunidad internacional en el país; la violencia y inestabilidad política deben cesar en Venezuela.