Las adaptaciones de videojuegos son un mundo nada sencillo donde cada decisión y cada enfoque es medido con lupa. La ventaja que puede dar el tener un público asegurado se convierte en una legión de fans del juego que juzgarán duramente lo que has hecho

Assasin's Creed es una de las mejores adaptaciones de videojuego de los últimos tiempos, sin embargo, está sufriendo como la que más las consecuencias negativas de este tipo de cintas. Tras ser vapuleada por crítica y taquilla las bajas expectativas que se puedan tener se ven claramente superadas por una película que, sin ser top, ofrece entretenimiento y espectacularidad visual con persecuciones de muy alto nivel. 

En España precisamente adquiere un toque especial debido a la ambientación del largometraje en tierras nacionales del siglo XV y XXI, junto con la presencia de actores (como Javier Gutiérrez) y personajes históricos (Torquemada) de nacionalidad española. 

En momentos puntuales la cámara se sitúa de tal forma que parece que estás jugando al videojuego en ese instante. Unos momentos demasiado esporádicos y que deberían haber estado más presentes. 

Una de las sorpresas y puntos fuertes de la película es el roll del personaje interpretado por Marion Cotillard y la evolución experimentada por Callum Lynch (encarnado por un gran Michael Fassbender).

Con un buen equilibrio de tiempo concedido a la parte presente y pasada y persecuciones que permiten mostrar las mejores cualidades de los Assasin falta, sin embargo, algo de tiempo extra a la película que hubiera propiciado un final más sólido y fuerte.

Lo mejor: Peleas y persecuciones. Tras ver el trailer y conocer el mundo de Assasin's Creed estaba claro que los enfrentamientos y las carreras por la ciudad debían de ser el sello de identidad junto con los saltos desde las alturas. Y en este aspecto la película cumple con total solvencia.

Lo peor: El final. No es que la conclusión final sea mala en sí pero si que es demasiado light sin una batalla épica que cierre la película y con poca sangre derramada. El claro enfoque a franquicia mostrado en los últimos fotogramas de la cinta también adolece de dos fallos. Por una parte, la posible pérdida de la esencia de Assasin's Creed al cerrar la puerta a la parte más fundamental en próximas entregas. Este primer problemas podría ser salvable en el guión de la secuela. Pero lo que no se puede salvar es el segundo problema del final, del cual no es culpable la propia película. Y es que lo peor de la película es que seguramente sea cortada sin indagar más en  este universo debido a la mala acogida que ha tenido.