No sabemos si a partir de ahora le escucharemos en la lista de los 40, tampoco si algún día venderá millones de discos, pero de lo que no nos cabe duda a todos aquellos que escuchamos por primera vez el falsete mágico del cantante irlandés, es que pocos artistas son tan capaces de conectar con el público tan solo con su voz, transportando al oyente a un silencio musical de connotaciones místicas, pues el silencio que surge entre dos de sus notas es como una noche entre dos días. Como decía el poeta Rainer Maria Rilke: “Soy el silencio que hay entre dos notas...” y la música que hace el dublinés es lo más similar a ello. Los silencios de James llevan el perfume de la nota que le precedió, de todas las notas que le precedieron, preparándonos para la magia de la nota que le sucederá.

Lo cierto es que en estos momentos en los que James Vincent McMorrow, está de plena actualidad por la aparición de su voz, su música, en el tradicional anuncio navideño de la Lotería Nacional, muchos se preguntan qué tiene esta historia para que nos llegue tanto al corazón. Y nos llega al corazón por la sencilla razón de que en estos tiempos de crisis, son muchos los que salen adelante por la solidaridad de la gente, por su capacidad para compartir, porque no hemos perdido la esperanza de que alguien sea capaz de guardar nuestros billetes y compartir con nosotros sus sueños. La productora inteligentemente ha recurrido a este concepto para captar la atención del consumidor. Aunque esta historia sea una excusa más para el consumismo feroz que nos bombardea en estas fechas, pese a que no sea demasiado ético la utilización del citado concepto por parte de una organización que por veinte euros, veinte millones de negocios, venda millones de sueños a una inmensa mayoría de compradores que no podrán cumplirlos, el spot televisivo es evidentemente uno de los más intensos y emocionantes de los últimos años. Y gran parte del éxito radica en la elección e inclusión en el desenlace del spot, de la voz del músico dublinés.

Y si esta historia sirve para que mucha gente le compre los sueños a James Vincent McMorrow, bien empleada habrá estado. Jamás habría imaginado James, que algún día su voz serviría para vender millones de décimos y en esta paradoja del consumismo y el sueño, solo hay dos cosas que deberían prevalecer, que compramos la idea de compartir a idéntico nivel que el dublinés comparte su talento, pues esta historia de compra y venta la música tiene la firma de un gran músico.

Nacido el 14 de Enero 1983, en Dublin (Irlanda), James comenzó a relacionarse con la música de una forma más seria cursando estudios universitarios. Curiosamente e influenciado por el hardcore, comenzó a tocar la batería y por ahí fue descubriendo e investigando en las raíces de la música hasta llegar al piano y la guitarra. Cuando comenzó a cantar descubrió que en su poder poseía un instrumento, cuya historia se remonta a aquellos años en los que los hombres llevaban sus cuerdas vocales al límite, para hacer sonar voces más femeninas, que por entonces estaban prohibidas, en iglesias y teatros. Y de ahí surge el maravilloso falsete de James, que dibuja música y colores del folk en un pentagrama de melancolía.

Desde que adelgazó su voz investigó en una música en la que encontró su camino, descubriendo a Sufjan Stevens, Band of Horses… Muchos le acusan de parecerse a otros que hemos escuchado, pero James Vincent McMorrow es un músico con la personalidad de una bandolina, encerrado en una cabaña a orillas del mar de Irlanda. Lugar al que se marchó para crear y descubrirse a sí mismo y crear Early in the Morning, su primer disco. Desde entonces su voz se disipa en elegidos susurros por los que la melancolía salta al vacío. Y en ese vacío en el que sus musas se abrazan con el Bon Iver de Justin Vernon, ha creado Post Tropical, según cuentan en una granja, a media milla de la frontera mexicana.

James es por tanto pura cadencia vocal, una susurrante voz que atraviesa como cuchillos los corazones musicales de todos aquellos que tengan el gusto de poderle escuchar, por ello, por Cavalier, The Lakes, Red Dust, Gold, All Points, Look Out, Repeating, Post Tropical, Glacer y Outside Digging, compramos tus sueños, que circunstancialmente han sido utilizados para vender millones de sueños que jamás se cumplirán.