Durante doce años de nuestra vida, de nuestra historia, de la historia americana, de la historia del cine, hubo un grupo de profesionales que, en la sombra, a oscuras y sin lenvantar expectación, trabajó en una obra maestra que ayer llegó a nuestras pantallas y a nuestros corazones. Richard Linklater ha creado un relato icónico de la sociedad estadounidense que durante 166 minutos te atrapa en todos los sentidos. Te mantiene pegado a la pantalla esperando ver qué será lo próximo que le ocurra al protagonista, que por momentos podemos hacer nuestro, que por momentos identificamos con nosotros mismos.

Foto: abc.es

Boyhood no es un documental, es un drama de ficción que nos llevará a acompañar de manera personal e íntima a Mason a lo largo de su vida y durante la etapa más dura, la adolescencia. Es más que una simple historia. Es un hito sin precedentes en la historia del cine. Es un relato contado sin excesos, con un manejo excepcional de la cronología y un control sobre los personajes sin pero alguno. Boyhood rompe con una de esas máximas que tanto se ha exigido durante los años a la empresa cinematográfica. Boyhood ofrece una realidad real, no una falsa realidad representada como ficción. Durante 166 minutos vemos crecer -literalmente- a Mason (Ellar Coltrane) mientras avanza en una vida llena de dificultades (económicas, sociales, personales).

"Solo les pedí que se comprometieran, tuvieran fe y saltaran conmigo al vacío" Richard Linklater

Linklater ha creado un relato atemporal al que cada espectador puede otorgar el significado que quiera darle. Un relato sobre la infancia y el paso hacia la mayoría de edad que bien podría representarnos a cada uno de nosotros, o a ninguno. Linklater ha creado una obra maestra que no trata de serlo, que no ambiciona con serlo, que simplemente lo es. Una reivindicación del cine sin excesos, del cine con trasfondo.

Boyhood nos cuenta la vida de Mason, un chico promedio estadounidense, cuyos padres están divorciados. La película nos muestra las relacionales personales que mantiene con cada uno de los componentes de su familia, es decir, su madre (Patricia Arquette), su padre (Ethan Hawke) y su hermana (Lorelei Linklater), y la evolución de las mismas a lo largo de la infancia y la adolescencia.

La cinta de Linklater no necesitaba de una actuación brillante para destacar, aunque bien es cierto que la actuación de Patricia Arquette es digna de elogio. Consigue que nos metamos directamente en su papel, que Mason sea nuestro hijo, al que hemos visto crecer, y que nos preocupemos tal y como lo hace ella. Patricia consigue que su historia sea real y que convenza a todos los espectadores que están viéndola.

Linklater ha conseguido un hito sin precedentes y, con mucha seguridad, sin imitadores. Muchos se preguntan si esta producción presenta un nuevo paradigma en la historia del cine. Si el método 'Linklater' podrá ser repetido. La respuesta es clara: podrá repetirse cuantas veces consideremos, pero sin obtener el mismo resultado. La cinta de Linklater es única, y lo seguirá siendo en la historia del cine.

Título: Boyhood (Momentos de una vida)

Director: Richard Linklater

Año: 2014

País: Estados Unidos

Reparto: Ellar Coltrane, Patricia Arquette, Ethan Hawke, Lorelei Linklater, Jordan Howard, Tamara Jolaine, Tyler Strother, Evie Thompson, Tess Allen, Megan Devine, Fernando Lara, Elijah Smith, Steven Chester Prince, Bonnie Cross, Libby Villari, Marco Perella, Jamie Howard, Andrew Villarreal, Shane Graham, Ryan Power, Sharee Fowler.

Puntuación: 9 de 10

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