“Empeñarse en morir o empeñarse en vivir”, frase con la que podría sinsetizarse obra maestra del cine Cadena Perpetua basada en la novela de Stephen king, Rita Hayworth y la redención de Shawshank. Un relato corto de Stephen King incluido en Las cuatro estaciones en 1982, pasó de las páginas al celuloide en 1994 de la mano de Frank Darabont, largometraje debutante del cineasta.

Acusado del asesinato de su mujer, Andrew Dufresne (Tim Robbins), tras ser condenado a cadena perpetua, es enviado a la cárcel de Shawshank. Con el paso de los años conseguirá ganarse la confianza del director del centro y el respeto de sus compañeros de prisión, especialmente de Red (Morgan Freeman), el jefe de la mafia de los sobornos.

La escalada de Frank Darabont

Darabont ha estado siempre ligado al cine de terror y por ello es bien cercano a las obras literarias de Stephen King que posteriormente ha logrado llevar a la gran pantalla. En 1980 fue cuando Frank Darabont comienza a forjar su carrera como cineasta, escribiendo al proprio Stephen King para poder adaptar una de sus obras The Woman in the Room en un cortometraje. Paralelamente, cuando trabajaba como asistente de producción en Noche Infernal (1981), consiguió el favor de Stephen King y en 1983 consiguió llevar a cabo su metraje.

Frank D. siguió avanzando en su carrera en el cine de terror, en 1987 se abriría la veda para su participación como guionista en varias películas de terror que consiguieron cierto renombre como Pesadilla en Elm Street 3, dirigida por Chuck Russell, El terror no tiene forma (1988) o La mosca II (1989). Los pasos de Frank Darabont se siguen afianzando y en 1990 consiguió rodar su primera TV movie, Buried Alive.

Para sorpresa de muchos, Stephen king decició cederle los derechos del relato carcelario The Shawshank Redemption. Frank Darabont adaptó y dirigió Cadena Perpetua y la transformó en una de las mejores películas de la década.

Cadena perpetua recaudó multitud de nominaciones a diversos premios entre ellos siete nominaciones a los Óscars, incluyendo el de Mejor Película, Mejor Actor (Morgan Freeman) y Mejor Guión adaptado. Ese año, esta desconocida película, con un director casi desconocido se iba de vacío tras competir contra Forrest Gump por las estatuillas. A pesar de las nominaciones y del poco éxito cosechado en los premios, es uno de los más valorados films de los 90. ​

Binomio Tim Robbins y Morgan Freeman

Un film carcelario que se aleja de tópicos y se centra en la calidad humana. La lucha por mantener la esperanza, la amistad y la fe en uno mismo como base fundamental para combatir la privación de la libertad. Tim Robbins, el encargado de dar vida a Andy Dufresne otorga al espectador una conexión con el personaje con esa capacidad de empatizar y mimetizarse con él que pocos actores consiguen. Morgan Freeman en el papel de Red, se convierte en el mejor amigo de Dufresne y también del público. La mirada tierna de Freeman hace que el espectador jamás se cuestione su culpabilidad o su inocencia, conecta con el público haciéndolo cómplice de una amistad perpetua.

Robbins y Freeman dan vida a muchas escenas memorables en este largometraje que se aleja de lo frívolo de la temática carcelaria para ahondar en los sentimientos de la pérdida de libertad. Dufresne ofreciéndole a los presos y a sí mismo unos minutos de música clásica a pesar de las consecuencias, la cerveza en la tejado de la cárcel. Uno de los momentos más reflexivos del film es cuando el veterano preso Brooks Hatlen (James Whitmore) sale en libertad después de más de 50 años encarcelado enfrentándose a un mundo que no conoce. Un final apasionante y sobre todo, esperanzador.